Las autoridades libanesas informaron que el número de muertos por los bombardeos israelíes en el país se acerca a los 700, en medio de la escalada del conflicto que involucra a Israel, Irán y el grupo Hezbollah.
El número de muertos en Líbano por los bombardeos del Ejército de Israel se acerca a los 700 fallecidos, según informaron las autoridades sanitarias del país, en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente que involucra a Israel, Irán y el movimiento chií Hezbollah.
Los ataques israelíes se intensificaron en los últimos días con bombardeos en distintas regiones del país, incluidos los suburbios del sur de Beirut y zonas del sur y el este libanés, donde Israel asegura estar atacando infraestructura y posiciones vinculadas a Hezbollah.
De acuerdo con el Ministerio de Salud libanés, además de los cientos de muertos más de 1.500 personas resultaron heridas, mientras que la crisis humanitaria se profundiza con cientos de miles de civiles obligados a abandonar sus hogares.
Las agencias internacionales advierten que el conflicto ha generado una de las mayores crisis humanitarias recientes en el país, con más de 700.000 personas desplazadas por los bombardeos y los enfrentamientos en la frontera con Israel.
Muchas de estas familias abandonaron sus casas tras las órdenes de evacuación emitidas por el Ejército israelí antes de lanzar ataques en zonas donde, según Tel Aviv, operan milicianos de Hezbollah.
Los bombardeos han afectado también a áreas densamente pobladas, lo que incrementó el número de víctimas civiles y provocó una fuerte presión sobre hospitales y servicios de emergencia en todo el país.
La escalada en Líbano forma parte de la expansión del conflicto regional iniciado a fines de febrero, cuando Israel y Estados Unidos lanzaron ataques contra objetivos iraníes, lo que desencadenó represalias y enfrentamientos indirectos en distintos países de Medio Oriente.
En este contexto, Hezbollah ha lanzado cohetes y drones contra territorio israelí, mientras que Israel respondió con bombardeos masivos y despliegue militar en su frontera norte, lo que alimenta el temor a una guerra abierta entre ambos.
Pese a los llamados de la comunidad internacional para alcanzar un alto el fuego, por ahora no hay señales claras de una desescalada, mientras continúan los ataques y aumenta el número de víctimas en la región.