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Retiran de Pokémon GO una parada creada en la isla privada asociada a Epstein

La desarrolladora de Pokémon GO eliminó una PokéStop detectada en Little Saint James, la isla privada asociada a Jeffrey Epstein. La ubicación provenía del sistema de datos heredado de Ingress y no cumplía con las normas del juego.

Viernes, 13 de Febrero de 2026
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El hallazgo generó sorpresa en la comunidad gamer y derivó en una rápida decisión empresarial: Pokémon GO eliminó una PokéStop que figuraba en Little Saint James, la isla privada del Caribe históricamente asociada al delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.

La parada virtual, identificada como "Sun Clock" (Reloj Solar), formaba parte de la base de datos de ubicaciones que utiliza el juego y que, en gran medida, proviene de aportes de usuarios y del sistema heredado de Ingress, otro desarrollo de la compañía Niantic.

Cómo llegó esa ubicación al juego

Según explicaron medios especializados y la propia lógica de funcionamiento de la plataforma, las PokéStops no son cargadas manualmente por la empresa, sino que surgen de nominaciones de jugadores en lugares reales que luego pasan un filtro comunitario y técnico.

En este caso, el punto geográfico existía en la base histórica de datos y no fue detectado inicialmente como una ubicación problemática, pese a tratarse de una isla privada sin acceso público ni peatonal, condición que viola las reglas del juego.

Fue a partir de la viralización del dato en redes y foros que la empresa revisó la situación y procedió a removerlo.

Qué aclaró Niantic y qué es especulación

Lo confirmado es que:

  • La PokéStop existió dentro del juego.

  • Estaba ubicada en la isla vinculada a Epstein.

  • Fue eliminada por no cumplir con las normas de accesibilidad y seguridad.

No hay evidencia que respalde versiones que sugieran que Niantic colocó deliberadamente ese punto por su asociación con Epstein ni que haya existido algún vínculo intencional entre el juego y el lugar. Esos señalamientos corresponden a interpretaciones y especulaciones surgidas tras conocerse el caso.

En términos técnicos, se trató de un arrastre de datos geográficos heredados que no habían sido revisados bajo el contexto actual de esa ubicación.

La situación expuso cómo los sistemas de geolocalización colaborativa pueden mantener puntos cargados durante años sin que se advierta el trasfondo histórico o simbólico del sitio, hasta que la atención pública obliga a revisarlos.