La Policía Montada de Canadá dio a conocer los nombres y datos de las ocho víctimas mortales del tiroteo ocurrido el 10 de febrero en la escuela secundaria de Tumbler Ridge, en la provincia de Columbia Británica, que también dejó un centenar de heridos y conmocionó a toda la comunidad.
La Real Policía Montada de Canadá identificó a las ocho personas que perdieron la vida durante el tiroteo que se registró en la localidad remota de Tumbler Ridge, en Columbia Británica. La mayoría eran menores de edad que asistían a la escuela secundaria local, mientras que también se encuentra una docente y familiares de la presunta atacante entre las víctimas.
Abel Mwansa, 12 años
Ezekiel Schofield, 13 años
Kylie Smith, 12 años
Zoey Benoit, 12 años
Ticaria Lampert, 12 años
Shannda Aviugana-Durand, 39 años (docente)
Jennifer Jacobs (también conocida como Jennifer Strang), 39 años (madre de la presunta atacante)
Emmett Jacobs, 11 años (hermanastro de la presunta atacante)
El ataque comenzó en la casa familiar de la autora del tiroteo, Jesse Van Rootselaar, de 18 años, quien primero mató a su madre y a su hermanastro antes de dirigirse a la escuela secundaria de Tumbler Ridge y abrir fuego contra alumnos y personal educativo. Tras los hechos, la propia atacante se suicidó con un disparo, según confirmaron las autoridades policiales.
En el establecimiento educativo se produjeron la mayoría de los asesinatos, con cinco estudiantes y la docente Shannda Aviugana-Durand entre los fallecidos. También hubo numerosos heridos, alrededor de 27 personas, incluido al menos un menor en estado crítico tras recibir impactos de bala durante el ataque.
La tragedia ha puesto en luto a la pequeña comunidad de Tumbler Ridge, con numerosos homenajes, vigilias y declaraciones de condolencias de autoridades provinciales y nacionales. El primer ministro canadiense, Mark Carney, confirmó que visitará la localidad para brindar apoyo directo a las familias y rendir homenaje a las víctimas.
Líderes locales describen al pueblo como una "comunidad muy unida", donde muchos conocían personalmente a las víctimas y a sus familias, lo que intensifica el impacto emocional del suceso.
El ataque fue uno de los más devastadores en un centro educativo en Canadá en décadas, y ha reabierto el debate sobre acceso a armas de fuego, salud mental y medidas de seguridad escolar en el país norteamericano, considerado históricamente con índices bajos de violencia armada.