La ciudad de Nueva York y gran parte del noreste de Estados Unidos atraviesan una ola de frío ártico histórica que dejó registros de temperaturas reales y sensación térmica más bajas que algunas zonas de la Antártida, con advertencias de riesgo de hipotermia y múltiples muertes ligadas al frío.
Una potente masa de aire ártico descendió desde el norte de Canadá hacia el noreste de Estados Unidos, provocando un episodio de frío que ha sido calificado como uno de los más severos de las últimas décadas. En la ciudad de Nueva York, los termómetros marcaron temperaturas cercanas a -16 °C, mientras que la sensación térmica llegó incluso hasta -26 °C, cifras que superaron en varios momentos a las registradas en zonas de la Antártida, como la base McMurdo.
Debido a las condiciones climáticas extremas, las autoridades meteorológicas emitieron alertas por frío extremo para más de 43 millones de personas en varias regiones del noreste. Bajo estas circunstancias, el riesgo de hipotermia y congelación de piel expuesta se incrementa significativamente.
En las últimas semanas, Nueva York también ha registrado múltiples muertes relacionadas con la ola de frío, con al menos 13 casos confirmados como consecuencia directa de la exposición a las bajas temperaturas.
Además de las bajas temperaturas reales, el viento intenso ha maximizado el efecto del frío, logrando que la sensación térmica se sitúe varios grados por debajo de los registros oficiales, lo que eleva los riesgos para la salud de la población expuesta.
El prolongado frío ha afectado no solo a Nueva York, sino también a comunidades más amplias del noreste estadounidense. En respuesta, se han activado protocolos de emergencia, incluyendo la apertura de centros de refugio y asistencia para proteger a personas vulnerables durante el episodio crítico.
Si bien se espera una mejoría gradual en los próximos días, las autoridades siguen instando a la población a tomar precauciones extremas y evitar la exposición prolongada al frío.