Las autoridades de Irán impusieron un apagón de internet a nivel nacional para intentar frenar protestas que se extienden por todo el país desde finales de diciembre, en un contexto de crisis económica y represión violenta que ha dejado al menos 45 manifestantes muertos y miles de detenidos.
Este jueves, el régimen iraní restringió de manera general el acceso a internet global y a servicios externos, impidiendo incluso el uso de VPN (redes privadas virtuales) que normalmente permiten acceder a aplicaciones bloqueadas como WhatsApp o Telegram. La plataforma de monitoreo NetBlocks reportó que Irán está en un apagón digital nacional en medio de protestas que ya llevan 12 días y que se han extendido por buena parte del país.
Medios locales y agencias internacionales confirmaron que la medida fue tomada con el objetivo de controlar la difusión de mensajes y limitar la organización de las movilizaciones, acciones que han generado críticas de organizaciones por el derecho a la comunicación en un momento de fuerte conflicto social.
Las manifestaciones originalmente surgieron a finales de diciembre por el deterioro económico, una inflación persistente y la pérdida de poder adquisitivo del rial, la moneda nacional iraní. Sin embargo, con el paso de los días, las movilizaciones evolucionaron hacia un reclamo más político, extendiéndose no solo en Teherán sino en varias provincias y ciudades del país.
Según la ONG Iran Human Rights, la represión de las fuerzas de seguridad ha dejado al menos 45 manifestantes muertos, incluidos ocho niños, con cientos de heridos y más de 2.000 personas detenidas durante las protestas. Esta cifra se basa en reportes de organizaciones de derechos humanos, aunque las cifras oficiales iraníes son considerablemente menores.
Frente a la creciente protesta y el corte de internet, el presidente iraní Masud Pezeshkian llamó a "la máxima moderación" y al diálogo con los manifestantes, aunque hasta ahora ese llamado no ha logrado frenar la violencia ni las manifestaciones.
La ausencia de comunicaciones libres y el uso de tácticas represivas han sido objeto de condenas internacionales, mientras que organizaciones de derechos humanos denuncian el uso de munición real contra la población y resaltan el impacto del apagón digital en la capacidad de informar y coordinar protestas de forma segura.
El bloqueo de internet en Irán ocurre en un momento de fuerte tensión social y económica, con movilizaciones que ya se señalan como algunas de las más significativas de los últimos años. A pesar del corte de comunicaciones, los manifestantes han continuado expresando su rechazo en calles y ventanas de sus hogares, con consignas que desafían al régimen y reclaman reformas profundas.
La situación sigue siendo fluida y las cifras finales de víctimas y detenciones podrían variar a medida que se obtengan más datos fuera del país, dado que la censura digital dificulta la transmisión de información confiable desde el terreno.