Donald Trump adelantó un acuerdo por el cual Venezuela comprará exclusivamente productos estadounidenses con fondos obtenidos del petróleo, mientras Washington avanza en un plan para controlar la industria petrolera venezolana de manera indefinida.
En un mensaje publicado en redes sociales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la existencia de un acuerdo con Caracas que establece que Venezuela utilizará los ingresos provenientes del petróleo para comprar únicamente productos fabricados en EE.UU.
El anuncio se produjo horas después de que la Marina estadounidense incautara otros dos buques petroleros, uno de ellos con bandera rusa, en una nueva escalada de presión sobre el sector energético venezolano.
En ese contexto, el secretario de Estado, Marco Rubio, presentó ante el Congreso estadounidense un plan de transición para Venezuela que contempla una fuerte tutela de Washington y el control de la industria petrolera de forma "indefinida".
Según explicó Rubio, el programa se apoya en tres pilares: el primero es el uso de los ingresos petroleros para compras en Estados Unidos; el segundo, garantizar que empresas estadounidenses y occidentales accedan al mercado venezolano en condiciones justas; y el tercero, un proceso político de transición que incluya a sectores de la oposición y la eventual convocatoria a elecciones.
Trump detalló que los productos que Venezuela adquirirá en el marco del acuerdo incluirán alimentos, medicamentos, dispositivos médicos y equipamiento para mejorar la red eléctrica y las instalaciones energéticas.
"Venezuela se compromete a comprar solo productos hechos en Estados Unidos con el dinero que reciba de nuestro nuevo acuerdo petrolero", afirmó el mandatario en su cuenta de Truth Social, y calificó la decisión como "una elección inteligente y una muy buena noticia para ambos pueblos".
El alcance del plan quedó aún más claro con las declaraciones del secretario de Energía, Chris Wright, quien sostuvo que Washington pretende ejercer un control significativo sobre la producción y comercialización del petróleo venezolano.
"De ahora en adelante, venderemos la producción venezolana al mercado", aseguró Wright durante una conferencia energética organizada por Goldman Sachs. Sus dichos se conocieron luego de que Trump confirmara que Venezuela entregará a Estados Unidos entre 30 y 50 millones de barriles de crudo, equivalentes a hasta dos meses de producción.
El funcionario explicó que el control de las ventas es clave para "impulsar los cambios que deben ocurrir en Venezuela", y reconoció que la administración estadounidense busca mantener esa influencia en el tiempo.
De concretarse, el esquema planteado por la administración Trump representaría un cambio profundo en la política de Estados Unidos hacia Venezuela, cuya industria petrolera se encuentra limitada desde 2019 por las sanciones impuestas durante el primer mandato del republicano.
Ahora, bajo un nuevo marco de control y supervisión directa, Washington apuesta a utilizar el petróleo como herramienta económica y política para condicionar el rumbo del país sudamericano durante la etapa de transición.