El capitán argentino fue condecorado por la princesa Leonor y compartió una cena con los reyes Felipe VI y Letizia antes de la gala en el Teatro Campoamor. Una distinción cargada de emoción y multitudinarios actos con estudiantes.
En un regreso cargado de simbolismo al país donde forjó su leyenda deportiva, Lionel Messi se convirtió en el centro de todas las miradas en Oviedo al ser distinguido con el prestigioso Premio Princesa de Asturias de los Deportes. Acompañado por Antonela Roccuzzo, el astro rosarino desplegó una intensa agenda oficial y comunitaria que combinó el calor popular en las calles con recepciones de máximo nivel protocolar junto a la Casa Real española.
La actividad institucional comenzó con una cena de honor encabezada por los reyes Felipe VI y Letizia, seguida de una audiencia matutina en el Hotel de la Reconquista donde la princesa Leonor le hizo entrega formal de la insignia de la Fundación Princesa de Asturias, antes de la gala de premiación central programada en el histórico Teatro Campoamor.
En la antesala de la ceremonia, el capitán del seleccionado nacional protagonizó la iniciativa pedagógica “El juego del 10” en el Palacio de los Deportes de Oviedo, donde compartió escenario con el exfutbolista Santi Cazorla ante más de 6.000 estudiantes y jóvenes. Durante la charla, enfocada en la inclusión y el juego limpio, el delantero transmitió un mensaje formativo sobre la resiliencia en la alta competencia:
“Para crecer, hay que aprender de la derrota y saber perder”, reflexionó el atacante de Inter Miami, remarcando que la verdadera trascendencia del deporte reside en la construcción de vínculos humanos y la transmisión de valores colectivos por encima de los resultados circunstanciales.
El jurado fundamentó la concesión del galardón no solo en sus marcas inigualables dentro del fútbol global, sino en su constante respaldo a programas de salud y educación para las infancias a través de su fundación. Visiblemente conmovido, el astro dedicó un recuerdo especial a su padre, Jorge Messi, fallecido en agosto pasado, revelando que era quien más insistía en que viajara a recibir este galardón por su valor humano: “Va más allá de lo que hace uno dentro de la cancha; seguramente lo estará disfrutando también”.
El paso triunfal del astro por Asturias contrastó de manera elocuente con el clima político que rodeó la presencia simultánea del presidente Javier Milei en Madrid. Mientras el futbolista cosechó unánime reconocimiento social y trato preferencial de la monarquía, la visita del mandatario argentino quedó signada por nuevas fricciones diplomáticas con Pedro Sánchez y la ausencia total de audiencias oficiales con la Corona.