Oriana Sabatini retornó a la actividad laboral como cara de la campaña Primavera-Verano 2026 de la firma Maria Cher. A cinco meses del nacimiento de su hija Gia junto a Paulo Dybala, la artista lució prendas boho chic y conjuntos sastrelos.
La modelo y cantante Oriana Sabatini concretó su regreso a la actividad profesional al convertirse en la protagonista de la nueva campaña de moda correspondiente a la temporada Primavera-Verano 2026 de la marca Maria Cher. Tras un período volcado a la maternidad luego del nacimiento de su hija Gia -fruto de su relación con el futbolista Paulo Dybala-, la artista de 30 años volvió a posar frente a las cámaras a cinco meses de dar a luz, desplegando un catálogo de producciones fotográficas que marcan las tendencias estilísticas del próximo ciclo estival. La producción combinó prendas de impronta boho chic con conjuntos de sastrería formal de tonos suaves y accesorios de diseño artesanal.
En una de las propuestas centrales del catálogo fotográfico, Sabatini lució un vestido largo de color negro confeccionado en tejido calado, caracterizado por sus terminaciones de flecos en el ruedo, mangas acampanadas y un escote pronunciado con detalles de cordones cruzados en el frente.
El estilismo se complementó con piezas de joyería de inspiración étnica, incluyendo collares cortos con cuentas en tonalidades rojas y grises, además de aros dorados de diseño circular. Para acompañar el vestuario, se priorizó un maquillaje centrado en la luminosidad de la piel con sombras cálidas en los párpados y labial nude, luciendo el cabello suelto peinado con ondas naturales y raya al medio.
La segunda línea estilística desarrollada dentro de la campaña apostó por la versatilidad de la sastrería contemporánea a través de trajes de dos piezas en colores pastel.
Oriana Sabatini vistió un conjunto sastre color rosa pastel integrado por un saco cruzado de solapas anchas y un pantalón de corte recto al tono, combinado con una remera estampada y un pañuelo de seda anudado al cuello para aportar contraste de texturas. La apuesta de vestuario fue acompañada por sombras rosadas en la mirada, rubor marcado en los pómulos y labios de acabado natural.
Asimismo, la producción incluyó una variante formal compuesta por un traje pantalón en tono manteca llevado junto a una camisa desabotonada a rayas en matices rosados y verdes. El estilismo de esta propuesta se completó con el cabello lacio suelto y un maquillaje minimalista enfocado en la frescura del rostro y el uso de colores neutros, consolidando un retorno al modelaje que reafirma la vigencia de la artista en la industria de la moda nacional.