Antonella Romero, de 26 años, hizo pública la denuncia contra su padre, Mauro Ernesto Romero, condenado a perpetua por el femicidio de Mónica Pagano en 2010. Pese a estar preso en Lincoln, el agresor continúa contactándola por redes sociales.
A 16 años del trágico hecho ocurrido en la ciudad de Lincoln, Antonella Romero denunció públicamente que su padre, Mauro Ernesto Romero, la acosa desde la cárcel mediante cuentas falsas de redes sociales. Su padre cumple condena a prisión perpetua tras ser sentenciado en octubre de 2011 por el femicidio de Mónica Pagano, a quien asesinó de 25 puñaladas el 18 de marzo de 2010 luego de citarla con la falsa promesa de iniciar un tratamiento médico.
La joven, que tenía 10 años al momento del crimen, relató que la violencia intrafamiliar era cotidiana antes del desenlace. Tras años de silencio en la familia, a los 14 años recibió el primer mensaje del agresor desde prisión afirmando ser un hombre nuevo. Dos años más tarde, al acceder a la sentencia judicial de la causa, Antonella tomó dimensión exacta del hecho y decidió interrumpir todo contacto con el condenado.
Pese a la distancia fijada, el femicida mantuvo búsquedas esporádicas. En julio de 2026 la contactó desde un perfil falso de Instagram para informarle que observaba sus publicaciones personales, episodio que motivó a la joven de 26 años a publicar las capturas de pantalla para exponer el acoso digital que padece por parte de su padre desde el establecimiento carcelario.
Con la difusión de su historia, Antonella busca interpelar la condena social hacia los agresores y visibilizar las secuelas psicológicas en los hijos de las víctimas de femicidio, remarcando que la condición de femicida es permanente y requiere una postura firme de repudio institucional y social.