El Presidente no asistirá a las celebraciones del 4 de julio en Estados Unidos. En Balcarce 50 argumentan que la prioridad absoluta es avanzar en el Congreso con reformas clave tras el reordenamiento de ministros y la salida de Manuel Adorni.
El presidente Javier Milei tomó la determinación política de no viajar a los Estados Unidos para participar de los festejos centrales por el Día de la Independencia norteamericana, organizados por la administración de Donald Trump.
Desde el seno del Gobierno nacional salieron rápidamente a desactivar lecturas de cortocircuitos diplomáticos, asegurando de forma taxativa que la presencia del mandatario "nunca estuvo confirmada" en los cronogramas oficiales.
En los pasillos de Balcarce 50 insisten en que el alineamiento con la Casa Blanca sigue siendo la prioridad absoluta de la política exterior argentina. Sin embargo, el escenario de reordenamiento interno tras la salida de Manuel Adorni de la gestión obligó a un drástico cambio de planes.
La designación de Diego Santilli al frente de la Jefatura de Gabinete marcó el inicio de una etapa donde el Poder Ejecutivo pretende volcar todos sus esfuerzos en el plano doméstico.
El jefe de Estado resolvió permanecer en el territorio nacional para comandar de primera mano las negociaciones parlamentarias y el nuevo esquema de contención con los gobernadores provinciales.
El Gobierno busca que la nueva conducción de ministros destrabe un ambicioso paquete legislativo que incluye la reforma electoral, la Ley Hojarasca, el denominado Súper RIGI y los postergados pliegos judiciales.
A modo de compensación diplomática, Milei escenificó un fuerte respaldo hacia Washington al asistir de forma sorpresiva a la celebración anticipada que organizó el embajador Peter Lamelas en Buenos Aires.
El mandatario concurrió a la residencia oficial acompañado por su hermana, Karina Milei, pocas horas después de haberle tomado el juramento de rigor al flamante jefe de Gabinete.
Durante ese encuentro, el representante estadounidense ratificó el apoyo de su país al rumbo económico de la gestión libertaria. Para los analistas de la Casa Rosada, este gesto presencial fue considerado suficiente para saldar los compromisos bilaterales de la temporada.
Esta cancelación en la agenda internacional se acopla a la reciente decisión de ausentarse de la cumbre del Mercosur que tendrá lugar en Paraguay. El entorno presidencial fundamenta que la prioridad del minuto a minuto está concentrada en la gobernabilidad interna, mientras planifican un próximo encuentro con Trump en foros internacionales de corte conservador.