Gabriel Ledesma fue detenido tras una serie de denuncias de jóvenes que aseguraron haber sido engañadas con falsos castings. Está imputado por presuntos abusos sexuales y estafa.
La Justicia detuvo a Gabriel Ledesma, un taxista acusado de hacerse pasar por productor de modelos para captar jóvenes mediante falsos castings y someterlas a situaciones de abuso. El caso tomó notoriedad luego de que varias víctimas expusieran sus testimonios en un informe televisivo.
Según la investigación, el sospechoso utilizaba una supuesta agencia denominada Artemoda para contactar a aspirantes a modelos a través de redes sociales. Bajo la promesa de contratos laborales, desfiles y oportunidades dentro del mundo de la moda, convocaba a las jóvenes a entrevistas que terminaban desarrollándose en consultorios médicos o centros estéticos alquilados temporalmente.
Las denuncias reunidas por la fiscalía permitieron avanzar con la detención del acusado, quien quedó imputado por los delitos de estafa y abuso sexual.
De acuerdo con los testimonios incorporados a la causa, una vez que las jóvenes llegaban al lugar acordado, Ledesma asumía una actitud intimidante y les exigía que se quitaran parte de la ropa o permanecieran en ropa interior bajo distintos pretextos vinculados a supuestas evaluaciones físicas para trabajos de modelaje.
Las denunciantes señalaron que el acusado utilizaba un discurso profesional para convencerlas de que esos procedimientos eran habituales dentro de la industria de la moda. Además, elegía consultorios equipados con camillas y espacios cerrados que favorecían situaciones de vulnerabilidad para las víctimas.
Una de las jóvenes que denunció los hechos aseguró que el hombre presentaba estas prácticas como requisitos normales de agencias de alta costura, aunque posteriormente comprendió que se trataba de una maniobra engañosa.

El mensaje fue colocado frente al Instituto Albert Einstein y estaba dirigido a dos integrantes del equipo educativo. Docentes denunciaron situaciones de hostigamiento y violencia escolar.
Tras el arresto, los investigadores secuestraron teléfonos celulares, computadoras y otros dispositivos electrónicos pertenecientes al acusado para analizar su contenido.
La fiscalía intenta determinar si existen más víctimas, si hubo colaboradores que participaron de las maniobras y si se registraron imágenes o videos sin consentimiento durante los encuentros denunciados.
Mientras continúa la investigación, se espera que nuevas declaraciones testimoniales se incorporen al expediente en los próximos días, lo que podría agravar la situación procesal del detenido.