El tribunal volverá a escuchar a profesionales que atendieron al exfutbolista tras la operación por un hematoma subdural. También está prevista una nueva ampliación de indagatoria de Leopoldo Luque.
El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona tendrá este jueves una nueva audiencia con declaraciones consideradas centrales para reconstruir cómo fue la atención médica que recibió el exfutbolista durante sus últimas semanas de vida.
En esta instancia volverán a declarar profesionales que participaron de su internación en la Clínica Olivos, donde Maradona fue operado por un hematoma subdural semanas antes de morir. Además, está prevista una nueva ampliación de indagatoria de Leopoldo Luque, quien declarará por séptima vez ante el tribunal.
Los jueces escucharán los testimonios de Fernando Villarejo, jefe de terapia intensiva de la Clínica Olivos; Sebastián Nani, jefe de cardiología; y Pablo Rubino, el neurocirujano que realizó la última operación de Maradona.
Las declaraciones apuntarán a reconstruir el estado de salud del exfutbolista tras la intervención quirúrgica y las decisiones clínicas que se tomaron antes de otorgarle el alta médica.
El tribunal busca determinar si el seguimiento posterior fue adecuado y si existieron negligencias en la internación domiciliaria que se realizó en una casa del barrio San Andrés, en Tigre, donde Maradona murió el 25 de noviembre de 2020.
Durante audiencias anteriores ya declararon familiares, allegados y especialistas. El martes expuso Jana Maradona, mientras que el psicólogo Carlos Díaz volvió a presentarse ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón.
Uno de los testimonios más relevantes fue el de Fernando Villarejo, quien ya había declarado durante el primer juicio realizado el año pasado.
El médico sostuvo que el entorno de Maradona era "complicado" y manifestó su desacuerdo con la decisión de trasladarlo a una vivienda particular para continuar su recuperación.
Según relató, después del cumpleaños número 60 del exfutbolista, cuando apareció en malas condiciones durante un partido de Gimnasia y Esgrima La Plata, el equipo médico decidió realizarle estudios que derivaron en la detección del hematoma subdural.
Maradona ingresó primero a la clínica Ipensa, en La Plata, donde inicialmente no se consideró urgente la cirugía. Luego, por insistencia de Luque, fue trasladado a la Clínica Olivos. La operación finalmente no fue realizada por Luque, ya que la familia se opuso, y quedó a cargo de Pablo Rubino.
Villarejo también declaró que tanto Luque como la psiquiatra Agustina Cosachov le pidieron reiteradamente sedar a Maradona para controlar su estado emocional. Según el jefe de terapia intensiva, la clínica no era el lugar adecuado para mantenerlo sedado por tiempo indeterminado.

El Ministerio de Seguridad ofreció $5 millones por cada integrante prófugo de una organización investigada por tráfico internacional de armas. La causa tramita en el Juzgado Federal N°3 de Mendoza.
El jefe de cardiología, Sebastián Nani, también volverá a declarar. En el juicio anterior aseguró que Maradona no presentaba complicaciones cardíacas severas y que "no era esperable un problema coronario", aunque aclaró que era un paciente de riesgo y necesitaba seguimiento permanente.
Nani responsabilizó directamente a Luque como médico de cabecera y sostuvo que "la responsabilidad de Maradona era 100% suya".
También será escuchado nuevamente Pablo Rubino, quien operó a Maradona el 3 de noviembre de 2020. En su exposición anterior explicó que la cirugía debía realizarse pese a que los valores clínicos del paciente no eran óptimos.
Las nuevas declaraciones podrían resultar determinantes para definir responsabilidades penales dentro de una causa centrada en establecer si existieron fallas médicas durante los últimos días de vida de Diego Maradona.