La fiscal Eugenia Pérez Moreno dictó la prisión preventiva para Mateo David Riveros Meza, único acusado por el crimen de Camila Merlo, ocurrido en noviembre de 2025.
A seis meses del crimen de Camila Merlo, la joven de 26 años asesinada y descuartizada en Córdoba, la Justicia dictó la prisión preventiva para Mateo David Riveros Meza, el único acusado por el femicidio.
La medida fue dispuesta por la fiscal Eugenia Pérez Moreno, en el marco de una investigación que expuso un caso de extrema violencia y que todavía busca reconstruir con precisión cómo ocurrió el crimen.
El caso salió a la luz el 16 de noviembre de 2025, cuando un perro apareció con restos humanos en una zona de microbasurales del barrio General Urquiza.
Tras el hallazgo, se desplegó un operativo policial y los investigadores confirmaron que los restos pertenecían a Camila Merlo.
Durante los días posteriores aparecieron más partes del cuerpo en sectores cercanos a las vías del tren y a la vivienda de Riveros Meza, ubicada sobre calle Granada al 2800.
Según la acusación, Riveros Meza, de 26 años y de nacionalidad paraguaya, habría mantenido un encuentro con Camila en su departamento el 11 de noviembre de 2025.
La fiscalía sostiene que, en un contexto de vulnerabilidad de la víctima, el acusado habría cometido el femicidio entre las 17.21 y las 20.06 de ese día.
La principal sospecha es que Camila fue estrangulada, aunque el mecanismo exacto de la muerte todavía se encuentra bajo análisis. Luego, según la investigación, el acusado habría desmembrado el cuerpo con herramientas manuales y eléctricas, para después descartar los restos en distintos puntos de la ciudad.
La investigación reunió una serie de elementos que complican la situación procesal de Riveros Meza. Entre ellos, la fiscalía detectó contactos previos con la víctima, eliminación de mensajes y búsquedas posteriores sobre el caso.
También se incorporaron datos sobre la compra de elementos considerados sospechosos, entre ellos una picadora de carne industrial y un tacho de 200 litros. Según la causa, después del crimen el acusado habría vendido la picadora y comprado una moto.
Otro punto relevante es el análisis del teléfono del imputado. Allí, los investigadores habrían encontrado videos y tutoriales vinculados a métodos para matar y contenidos relacionados con antropofagia. La fiscalía también detectó material de abuso sexual infantil almacenado en Telegram.
Los peritajes en el departamento determinaron la presencia de manchas de sangre humana en paredes que habrían sido limpiadas y pintadas. Además, la investigación indicó que Riveros Meza tenía conocimientos de carnicería por trabajos previos, lo que podría explicar el uso de herramientas de corte y desposte.
A esto se sumaron testimonios sobre episodios de violencia y un perfil psicológico que, según los peritos, presenta rasgos narcisistas, antisociales y falta de empatía o remordimiento.
La familia de Camila reclama justicia y la pena máxima. El abogado Carlos Nayi, representante de los familiares, anticipó que pedirá el agravamiento de la acusación por alevosía y ensañamiento.
"El espanto que emerge en esta causa supera todos los límites de una acción criminal común", expresó el letrado.
Con la prisión preventiva ya dictada, la fiscalía considera que existen riesgos procesales, entre ellos posibilidad de fuga y entorpecimiento de la investigación.
En los próximos meses, el expediente podría avanzar hacia la elevación a juicio oral.