Ambos mandatarios mantuvieron conversaciones telefónicas y reportaron avances constructivos tras la ruptura de agosto. La suba de costos logísticos y los reclamos en estados fronterizos como Michigan y Maine aceleraron los contactos oficiales.
Tras la ruptura de las negociaciones a finales de agosto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, reanudaron el diálogo telefónico y señalaron que se encuentran cerca de alcanzar una solución a la guerra comercial desatada por la imposición mutua de aranceles punitivos. De acuerdo con información de la agencia AFP, ambos mandatarios mantuvieron un intercambio directo orientado a delinear un entendimiento bilateral que permita normalizar el flujo de intercambios económicos entre ambos países.
En declaraciones formuladas a la prensa antes de un mitin de campaña en Iowa en la antesala de los comicios legislativos, Trump afirmó: “Tenemos las líneas generales de un acuerdo muy bueno con Canadá; estamos muy cerca de un acuerdo que será fantástico para nuestros agricultores, fantástico para nuestro país y que también le convendrá a Canadá”. En su intervención, el líder republicano destacó puntualmente el objetivo de establecer aranceles nulos sobre las exportaciones agrícolas estadounidenses hacia el mercado vecino.
Por su parte, Mark Carney confirmó a través de su cuenta en la red social X que mantuvo “una buena conversación” con el mandatario estadounidense sobre el porvenir de los intercambios económicos bilaterales. El jefe de gobierno canadiense valoró la existencia de “discusiones constructivas sobre las grandes líneas de un acuerdo comercial mutuamente beneficioso” y precisó que los equipos técnicos de ambas administraciones trabajarán en conjunto durante las próximas semanas para formalizar los instrumentos definitivos.
El restablecimiento de las conversaciones se produjo tras la decisión adoptada por Carney a fines de agosto de romper los canales de negociación comercial con la Casa Blanca, luego de que Washington implementara medidas arancelarias que derivaron en inmediatas sanciones de represalia por parte del gobierno de Ottawa sobre bienes y productos estadounidenses.
La vigencia de las barreras aduaneras provocó el encarecimiento y la obstaculización del abastecimiento de insumos canadienses críticos para la infraestructura y la logística de los Estados Unidos, como la sal destinada al deshielo de las carreteras durante las temporadas de bajas temperaturas. Estas complicaciones de abastecimiento comenzaron a generar costos directos sobre diversas actividades operativas en territorio norteamericano.
Asimismo, el impacto económico de las medidas comerciales se transformó en un eje central de debate en estados fronterizos del norte del país, como Michigan y Maine, donde las disputas afectaron las cadenas productivas y repercutieron sobre la campaña electoral de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato convocadas para este martes.