El ejemplar de 1997 con solo 106 millas en el odómetro marcó un récord absoluto para el modelo y superó en más del triple a las unidades con uso. Fabricado para los 50 años de la marca, cuenta con motor V12 atmosférico de 513 CV.
En una operación privada que redefinió los valores del coleccionismo internacional, un Ferrari F50 de 1997 con apenas 106 millas en su odómetro —unos 170 kilómetros— se vendió por 17 millones de dólares, marcando un récord histórico absoluto para el modelo. La cifra triplica holgadamente los valores habituales de mercado para ejemplares en excelente estado pero con rodaje documentado, cuyas cotizaciones en subastas recientes oscilaban entre los 4 y 5 millones de dólares, pulverizando además el récord previo de la firma para este deportivo, que rondaba los 7 millones de dólares.
La clave de la extraordinaria cotización radica en su condición de delivery mileage extremo, tratándose de un vehículo preservado intacto durante casi tres décadas sin salir a la calle desde su salida de fábrica. Por estrictas cláusulas de confidencialidad habituales en este segmento de transacciones exclusivas, no se revelaron la identidad del comprador, la del vendedor ni la casa de subastas interviniente en la intermediación.
Fabricado entre 1995 y 1997 para conmemorar el medio siglo de vida de la escudería de Maranello, la producción del Ferrari F50 estuvo limitada a solo 349 unidades en todo el mundo. En su apartado mecánico, incorporó un motor V12 atmosférico de 4.7 litros con código F130B derivado de la ingeniería de Fórmula 1, capaz de erogar 513 CV y 470 Nm de torque acoplado a una transmisión manual de seis velocidades.
Con una estructura montada sobre un chasis de fibra de carbono y un peso en seco de apenas 1.230 kilos, el deportivo alcanza una aceleración de 0 a 100 km/h en 3,7 segundos y una velocidad máxima de 325 km/h. A diferencia de su antecesor directo, el icónico F40 dotado de motorización turboalimentada, el modelo apostó por la aspiración natural e introdujo un techo desmontable de configuración targa, una particularidad atípica en la saga de los superdeportivos insignia de la casa italiana.
Al momento de su debut comercial a un valor original de entre 475.000 y 480.000 dólares en los Estados Unidos, el F50 cosechó reparos entre los sectores puristas, quienes extrañaban la agresividad visual, el alerón prominente y la entrega de potencia brutal del F40 con motor V8 biturbo de 478 CV. Con el paso de las décadas, la apreciación de los coleccionistas viró hacia la revalorización de su mecánica aspirada y su semejanza dinámica con un monoposto de competición, transformándolo en uno de los clásicos modernos más codiciados del planeta.
La reciente venta por 17 millones de dólares consagró a esta unidad como el Ferrari de la década del 90 más caro de la historia y reabrió el debate sobre la burbuja en las cotizaciones de clásicos modernos. Con este registro, el F50 superó las cifras obtenidas hasta el momento por unidades de bajo kilometraje de modelos emblemáticos como el propio F40 o el Enzo, dejando al mercado a la expectativa de futuras subastas para determinar si este precio récord marca una excepción o el nuevo piso financiero de la categoría.