El ministro de Economía justificó el desplome mensual del 2,9% en el EMAE señalando contingencias climáticas, escasez de gas y el impacto laboral del Mundial. Frente a la suba de la pobreza al 32,3%, ponderó la baja respecto a 2024.

El ministro de Economía, Luis Caputo, ensayó una particular explicación pública tras conocerse el severo retroceso que experimentó la actividad económica en el inicio del segundo semestre. De acuerdo con el reporte oficial difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en julio un desplome mensual desestacionalizado del 2,9%, marcando la contracción más pronunciada para un solo mes desde las restricciones sanitarias de la pandemia, mientras que en la medición interanual arrojó una caída del 1,4%.
A través de sus canales institucionales, el titular del Palacio de Hacienda atribuyó la brusca desaceleración a una sumatoria de “shocks transitorios”. En su diagnóstico, Caputo argumentó que los números estuvieron condicionados por la menor provisión de gas para el entramado productivo fabril y por un régimen de nevadas y lluvias superiores al promedio histórico que resintió a la minería y la construcción. No obstante, el elemento que mayor sorpresa causó en el arco económico fue la mención a las “menores horas trabajadas en relación con el Mundial de fútbol”, disputado durante los meses de junio y julio.
El desglose sectorial del organismo estadístico dejó en evidencia el resentimiento de los rubros con mayor tracción de mano de obra. La industria manufacturera se contrajo un 4,6% interanual, el sector del comercio minorista y mayorista retrocedió un 5,1% y la intermediación financiera cedió un 3%. Estas caídas contrastaron con el dinamismo aislado de las actividades extractivas y primarias: la pesca experimentó un salto estadístico extraordinario del 424,5% y el segmento de minería e hidrocarburos avanzó un 8,4%, permitiendo que el acumulado de los primeros siete meses de 2026 sostenga un crecimiento interanual del 1,7%.

Las entidades financieras recortaron sus tasas de interés hasta un techo del 7,5% más UVA, impulsadas por el fondeo de $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad. El Banco Ciudad y el Nación lideran con las opciones más accesibles.
En paralelo a la discusión sobre la marcha productiva, el ministro salió al cruce de los recientes indicadores sociales informados por el INDEC, que situaron la pobreza en el 32,3% y la indigencia en el 7,5% durante el primer semestre de 2026. Si bien los registros exhibieron un incremento de 4,1 y 1,2 puntos porcentuales respectivamente frente al cierre de 2025 —sumando a dos millones de personas bajo la línea de pobreza—, el funcionario eligió poner el acento en la comparación interanual de mediano plazo, destacando que ambas tasas se ubican muy por debajo del 52,9% de pobreza y 18,1% de indigencia contabilizados durante el primer semestre de 2024.