El Ministerio de Economía abona este viernes US$ 793 millones en la primera amortización de capital desde 2023. Utilizará depósitos propios en el BCRA a la espera de que la misión que encabeza Joyce Wong apruebe las metas y habilite un desembolso por US$ 860 millones.

El Gobierno nacional afronta este viernes un vencimiento financiero de US$ 793 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), una obligación que adquiere relevancia institucional al constituir la primera cancelación de amortización de capital que el país liquida frente al organismo desde 2023. La erogación se ejecutará de forma directa desde los depósitos en moneda extranjera que el Tesoro mantiene en custodia dentro del Banco Central de la República Argentina (BCRA), una cuenta que al inicio de la semana registraba un saldo positivo de US$ 2.328 millones, despejando cualquier tensión operativa inmediata sobre las cuentas del Palacio de Hacienda.
La salida de divisas coincide con la estadía en Buenos Aires de la misión técnica del organismo multilateral comandada por Joyce Wong, quien desembarcó el 21 de septiembre para auditar los números fiscales, la emisión y el ritmo de acumulación de reservas correspondientes a la tercera revisión del programa suscripto el año pasado. Si la comitiva técnica convalida el cumplimiento de las pautas trimestrales y eleva un informe favorable al directorio ejecutivo en Washington, la Argentina destrabará un desembolso cercano a los US$ 860 millones, recomponiendo el circulante utilizado en el pago de esta jornada.
Pese a la cobertura asegurada para el cierre del tercer trimestre, el sendero de vencimientos mantendrá la presión sobre la cartera económica en el corto plazo. Para lo que resta de 2026, el cronograma oficial contempla otros US$ 865 millones en noviembre y un pago remanente de US$ 340 millones en diciembre. Sin embargo, los informes de las consultoras privadas advierten que el verdadero cuello de botella se presentará durante el ejercicio 2027, cuando los compromisos con la entidad treparán a US$ 7.700 millones frente a desembolsos programados por apenas US$ 1.700 millones, imponiendo una cancelación neta de casi US$ 6.000 millones.
El cuadro de vencimientos se tornará aún más restrictivo en 2028, con pagos proyectados al organismo por otros US$ 7.800 millones netos, acumulando un total de US$ 27.800 millones en compromisos combinados entre acreedores privados y organismos internacionales. Frente a un mercado voluntario de crédito condicionado por el endurecimiento de las tasas globales, analistas financieros señalan que la viabilidad del perfil de vencimientos obligará a sostener un ritmo ininterrumpido de acopio de reservas o, en su defecto, a abrir una renegociación política en Washington para consensuar un nuevo programa de financiamiento extendido.