La Agencia Nacional de Aviación Civil de Brasil suspendió la venta de pasajes de Flybondi para la ruta Buenos Aires-Río de Janeiro tras constatar que el 69 % de sus vuelos fueron cancelados. En la Argentina, la ANAC evalúa su plan de flota.
La Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) de Brasil amplió el esquema de sanciones y restricciones operativas contra la aerolínea de bajo costo Flybondi, disponiendo la suspensión inmediata de la venta de pasajes para la ruta que conecta Buenos Aires con el aeropuerto internacional de Galeão en Río de Janeiro. La medida restrictiva se suma a las suspensiones dispuestas la semana previa sobre las frecuencias proyectadas hacia los destinos de Florianópolis, Maceió y Salvador. El organismo regulador brasileño fundamentó la resolución en el marcado incremento de las cancelaciones de vuelos, la drástica reducción de las operaciones de la firma en ese mercado, severas inconsistencias en la programación comercial y una acumulación extraordinaria de reclamos por parte de los pasajeros debido a la falta de asistencia en las terminales aéreas.
El reporte estadístico de la autoridad aeronáutica del país vecino dejó en evidencia un deterioro progresivo de los indicadores operativos de la compañía desde comienzos del corriente año. La tasa de cancelaciones de la empresa pasó de representar menos del 7 % en enero a rozar el 30 % durante el mes de junio, período en el cual los vuelos demorados superaron por primera vez a los servicios que despegaron en horario. A la par, el volumen de operaciones programadas por la aerolínea en territorio brasileño cayó de más de 600 vuelos a poco más de 60 mensuales, determinando que la empresa no podrá extender su oferta aerocomercial en ese mercado hasta tanto no subsane las irregularidades detectadas.
La decisión adoptada por el gobierno brasileño coincide con un seguimiento intensivo por parte de las autoridades aeronáuticas argentinas sobre la flota y la capacidad operativa de la empresa. La ANAC local le exigió a Flybondi la presentación de un plan de acción detallado para verificar la consistencia entre su oferta comercial y los aviones disponibles, advirtiendo que de detectarse faltas a la seguridad operacional se podrá proceder a la inmovilización de aeronaves o a la aplicación de sanciones por sobreventa de pasajes. En los primeros días de agosto, la puntualidad de la aerolínea en el país registró un piso del 15,38 %, acumulando una tasa de cancelación del 69,23 % con apenas ocho vuelos concretados.

Los activos argentinos operaron con tendencia mixta en Wall Street luego del envío al Congreso del proyecto para modificar la Carta Orgánica del Banco Central. El riesgo país se ubicó en 436 puntos y el dólar cerró a $1.510 en el Nación.
El complejo escenario regulatorio se desarrolla en simultáneo con una profunda crisis institucional dentro de la compañía. El nuevo grupo controlante mayoritario, COC Global Enterprise, denunció a la administración saliente por presuntas maniobras fraudulentas que derivaron en el colapso financiero y operativo de la aerolínea. Tras concluir el proceso de auditoría interna a finales de julio, cobraron fuerza versiones en el sector aeronáutico que señalan una eventual integración operativa entre Flybondi y la empresa postal OCA, firma que pertenece al mismo grupo empresario conducido por Leonardo Scatturice.