Tras haber elevado la nota de la deuda soberana argentina de Caa1 a B3, la agencia Moody's Ratings subió la calificación de TGS, Aeropuertos Argentina, Genneia, YPF Luz y Edemsa de B2 a B1. En tanto, MSU Green Energy mantuvo su nota en B2.
La decisión de la agencia Moody's Ratings de subir la nota de la deuda soberana de la Argentina de Caa1 a B3 se trasladó de inmediato al sector privado, impulsando una mejora en la percepción del riesgo corporativo de las principales compañías de infraestructura del país. La calificadora anunció un incremento en la nota crediticia de cinco empresas argentinas, elevándolas del nivel B2 al escalón B1 con perspectiva estable. Esta medida se dio en un contexto marcado por el superávit fiscal sostenido, la desaceleración de la tasa de inflación y la continuidad en la liberación de la economía, factores que reforzaron la credibilidad del entorno operativo local tras decisiones similares adoptadas previamente por las firmas Fitch Ratings y S&P Global Ratings.
Las compañías alcanzadas por el ascenso de nota son Transportadora de Gas del Sur (TGS), Aeropuertos Argentina 2000, Genneia, YPF Energía Eléctrica (YPF Luz) y la Empresa Distribuidora de Electricidad de Mendoza (Edemsa). En sus fundamentos, la agencia destacó que los emisores del sector infraestructura muestran fundamentos sólidos, perfiles de liquidez robustos e indicadores crediticios firmes, favorecidos por condiciones macroeconómicas más estables. No obstante, el reporte advirtió que la solvencia de estas firmas no puede desvincularse por completo del riesgo soberano, por lo que sus notas siguen incorporando los condicionantes del marco regulatorio y macroeconómico del Gobierno de la Argentina.
En el desglose por emisor, Moody's fundamentó el alza de TGS a B1 en su rol estratégico dentro del yacimiento Vaca Muerta, su bajo nivel de apalancamiento, la solidez de su liquidez y un modelo diversificado entre segmentos regulados y no regulados, aunque supeditado a la deuda en moneda extranjera. Para Aeropuertos Argentina 2000, la nota B1 se justificó por la fortaleza de su red aeroportuaria, la vigencia de su contrato de concesión hasta el año 2038, el cobro de tarifas dolarizadas y el crecimiento del tráfico de pasajeros. En el caso de Genneia, se ponderó su liderazgo en energías renovables y la estabilidad de sus contratos a largo plazo, señalando como riesgo su dependencia de Cammesa para la cobertura de costos. Asimismo, YPF Luz fue elevada a B1 por su posicionamiento en la generación eléctrica, el respaldo del grupo YPF y sus indicadores crediticios positivos, mientras que Edemsa recibió la nota B1 gracias a su posición monopólica de distribución en la provincia de Mendoza y a la vigencia del esquema de actualización tarifaria.
La única compañía del lote analizado que no registró cambios en su nota fue MSU Green Energy, la cual conservó su calificación en B2 con perspectiva estable. Según el informe de la calificadora, aunque la firma cuenta con sus ingresos en dólares asegurados a través de contratos de largo plazo, su perfil crediticio todavía mantiene riesgos de ejecución asociados al desarrollo de nuevos proyectos y a un nivel de endeudamiento inicial elevado.