La Agencia de Recaudación y Control Aduanero intensificó las auditorías sobre los pedidos de reintegro por gastos con tarjeta fuera del país. Los motivos por los que envían intimaciones electrónicas y el peligro de que archiven el expediente.
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) endureció los filtros de fiscalización informática aplicados sobre las solicitudes de reintegro de fondos públicos. Las áreas de control del organismo recaudador intensificaron las auditorías cruzadas sobre los pedidos de devolución de las percepciones impositivas asociadas al denominado dólar tarjeta, exigiendo de forma obligatoria que los contribuyentes demuestren la legitimidad y el origen de los fondos con los que financiaron sus erogaciones en moneda extranjera.
El procedimiento administrativo se activa de forma automática cuando los algoritmos de la base de datos detectan asimetrías patrimoniales entre las declaraciones juradas previas y los consumos mensuales consolidados por las entidades plásticas. En esos casos, el fisco procede a despachar alertas formales en el Domicilio Fiscal Electrónico de los usuarios seleccionados, otorgándoles plazos perentorios para adjuntar pruebas de sus flujos bancarios.
La requisitoria documental del organismo busca convalidar que exista una relación de estricta correspondencia entre la capacidad contributiva real del ciudadano y el volumen de sus consumos suntuarios o turísticos. Las intimaciones exigen la carga digital de extractos de cuentas corrientes o cajas de ahorro, el detalle analítico de los CBU informados y todo comprobante de respaldo que justifique las acreditaciones de dinero registradas durante el año fiscal bajo revisión.
Los contadores y asesores del sector impositivo advirtieron sobre las graves consecuencias que acarrea ignorar las alertas en la plataforma de ARCA. Si el solicitante no responde la intimación o presenta legajos incompletos, la agencia está facultada para desestimar el trámite y archivar las actuaciones, provocando la pérdida definitiva del derecho a recuperar los saldos a favor acumulados por la compra de divisas o el pago de servicios digitales.
Los tributaristas aclararon que la apertura de estas fiscalizaciones de control no representa en sí misma una presunción de fraude o una sanción penal inmediata contra el contribuyente. Se trata de mecanismos de control de rutina diseñados para resguardar la liquidez de las arcas públicas, cruzando los consumos con tarjetas de crédito y débito informados por los bancos con los ingresos declarados por monotributistas, autónomos o empleados en relación de dependencia.
Frente a este nuevo esquema de supervisión, los profesionales aconsejan ingresar con clave fiscal al menos dos veces por semana al portal oficial del organismo para chequear el casillero de notificaciones. Cumplir en tiempo y forma con los requerimientos documentales es el único camino técnico para destrabar el expediente, agilizar la orden de pago y evitar demoras crónicas o un rechazo liso y llano del beneficio por inconsistencia patrimonial.