El precio del gas natural licuado (GNL) llegó a los US$ 24 por millón de BTU y supera ampliamente el costo del gas de red. Empresas de distintos sectores advierten que, en algunos casos, resulta más conveniente detener la producción.
El fuerte aumento del precio del gas natural licuado (GNL) importado comenzó a impactar de lleno en la industria argentina. Con valores que alcanzan los US$ 24 por millón de BTU, frente a los US$ 3 que pagan por el gas de red, numerosas empresas analizan reducir o directamente paralizar su producción durante el invierno.
La situación se agravó tras la decisión del Gobierno nacional de dejar de adquirir y distribuir GNL subsidiado para el sector productivo, por lo que las empresas que necesitan abastecimiento adicional deben comprar el combustible al precio internacional.
Según datos de la Unión Industrial Argentina (UIA), más de 130 fábricas ya sufrieron restricciones o cortes en el suministro de gas.

La planta de Siat Tenaris, ubicada en Valentín Alsina, anunció el despido de 150 trabajadores. Desde la UOM atribuyen la medida al impacto de la apertura de importaciones para el sector energético.
Uno de los principales argumentos oficiales para eliminar el subsidio es la reducción del costo fiscal. Sin embargo, desde distintos sectores industriales cuestionan la planificación del esquema.
Según fuentes empresarias, la licitación para que compañías privadas gestionaran la compra del GNL comenzó entre abril y mayo, cuando, sostienen, debió haberse realizado varios meses antes para garantizar mejores condiciones de contratación.
En el Noroeste Argentino, la Unión Industrial de Salta informó que las industrias perderán cerca del 35% de su capacidad firme de abastecimiento como consecuencia del reordenamiento dispuesto por la Secretaría de Energía.
En Tucumán, la distribuidora Naturgy notificó restricciones del 70% en el suministro, mientras que próximamente muchas industrias pasarán al esquema denominado "Rampa 0", que implica una reducción progresiva del consumo para evitar daños en los equipos.
Para numerosos sectores manufactureros, el escenario es crítico. Empresarios sostienen que el costo del GNL hace económicamente inviable mantener la producción, ya que el gasto adicional supera ampliamente la posibilidad de trasladarlo a los precios finales.
La Cámara Industrial de Cerámica Roja (CICER) advirtió que el valor actual del combustible resulta imposible de afrontar para muchas empresas del sector.
En las firmas Fanelli y Ctibor, dedicadas a la fabricación de ladrillos cerámicos en La Plata, el suministro fue interrumpido luego de que la distribuidora Camuzzi llevara el abastecimiento a cero.
Según explicó el director comercial de Fanelli, Claudio Moretto, la empresa ya había reducido un 50% su producción por la caída de la demanda y ahora debió detener completamente la actividad.
Desde Camuzzi señalaron que los cortes forman parte de las facultades previstas para la distribuidora y pueden extenderse hasta 60 días por año.
La situación también preocupa a la industria de la cal. Desde Caleras San Juan indicaron que, si bien la producción mostró una recuperación cercana al 10% durante los primeros cinco meses del año, el elevado costo del GNL amenaza con frenar ese crecimiento.
El gerente de la empresa, Raúl Cabanay, explicó que el gas importado cuesta alrededor de diez veces más que el gas de red, por lo que solo recurren a esa alternativa para garantizar el abastecimiento mínimo a sus clientes.
El sector observa además un posible impacto sobre el desarrollo de la minería del cobre en San Juan, ya que la cal es un insumo clave para el procesamiento del mineral y las limitaciones energéticas podrían afectar futuras inversiones.