El índice de JP Morgan cerró en 421 puntos, su menor nivel desde abril de 2018. La mejora en la calificación crediticia y la expectativa por los pagos de julio impulsaron el optimismo del mercado.
El riesgo país volvió a bajar y alcanzó su nivel más bajo desde la llegada de Javier Milei al Gobierno. El índice elaborado por JP Morgan cerró este lunes en 421 puntos, tras una caída de siete unidades, y quedó en mínimos de los últimos ocho años.
Se trata del registro más bajo desde abril de 2018, en un contexto de mayor optimismo financiero hacia los activos argentinos. La mejora se explica por la suba en la calificación de la deuda argentina, el avance de los bonos y la percepción de que el equipo económico tiene encaminados los pagos de deuda de julio.
El impulso más reciente llegó de la mano de Standard & Poor's, que mejoró la calificación de Argentina y habilitó a algunos fondos internacionales a ampliar su exposición a títulos locales.
El Tesoro Nacional cuenta con US$3.680 millones depositados en su cuenta del Banco Central. Ese monto, junto con las medidas financieras adoptadas en las últimas semanas, permitiría afrontar el vencimiento con privados de julio, estimado en unos US$4.500 millones.
Con ese escenario prácticamente despejado, los inversores comenzaron a tomar posiciones en activos argentinos, lo que contribuyó a una nueva compresión del riesgo soberano.
La expectativa del mercado está puesta ahora en la posibilidad de que el índice perfore la barrera de los 400 puntos, un nivel clave para mejorar las condiciones de financiamiento externo.
Más allá del alivio de corto plazo, los analistas mantienen dudas sobre el calendario financiero de los próximos años.
El principal foco está en 2027, cuando los vencimientos de deuda en moneda extranjera ascenderán a US$31.924 millones.
La incógnita pasa por la estrategia que utilizará el Gobierno para afrontar esos compromisos: si recurrirá a nueva ingeniería financiera, si buscará refinanciar vencimientos o si intentará volver a emitir deuda en los mercados internacionales.
Por ahora, la baja del riesgo país refleja un cambio de expectativas favorable, aunque el desafío será sostener esa tendencia y consolidar el acceso al crédito externo en mejores condiciones.