Con tasas en baja, los bancos más chicos y plataformas digitales ofrecen los mejores rendimientos. Una inversión de $2.000.000 puede dejar hasta $37.808 en 30 días.
El plazo fijo sigue siendo una de las alternativas más elegidas por los pequeños ahorristas que buscan previsibilidad, aunque el escenario de junio muestra una nueva baja generalizada en las tasas de interés.
La principal ventaja de esta herramienta es que permite conocer desde el primer día cuánto dinero se obtendrá al vencimiento. Sin embargo, la caída de los rendimientos obliga a comparar entre bancos antes de invertir.
Si bien algunas entidades mostraron leves subas, como el Banco Nación, la tendencia general sigue siendo descendente. Los bancos más pequeños, que antes llegaban a pagar tasas de hasta el 23,5%, ahora se ubican como máximo en torno al 23%.

Mastellone colocó una obligación negociable por US$42 millones a una tasa del 6,50%, mientras GEMSA reestructuró deuda por cerca de US$1.500 millones tras un año de negociaciones.
Al analizar las pizarras actuales, las entidades más chicas y plataformas digitales lideran el ranking de rendimientos para depósitos a plazo fijo.
Banco Meridian: 23%
Banco Voii: 23%
Crédito Regional: 23%
Banco Bica: 22%
Banco CMF: 22%
Si un ahorrista coloca $2.000.000 en una entidad que paga una tasa anual del 23%, obtendrá una ganancia de $37.808,22 al cabo de 30 días.
De esta manera, el monto final al vencimiento será de $2.037.808,22.
La diferencia se vuelve importante al comparar con los bancos de mayor volumen de depósitos, donde las tasas suelen ser más bajas.
Banco Nación: con una tasa del 19%, la ganancia mensual ronda los $31.232.
Banco Provincia: con una tasa del 19,5%, el rendimiento se ubica cerca de $32.054.
Banco Galicia: con una tasa del 15%, la ganancia cae a $24.657,53.
Banco Santander: con una tasa del 14,5%, el interés mensual queda en $23.835,62.
Así, entre una entidad que paga el 23% y otra que ofrece el 14,5%, la diferencia puede acercarse a los $14.000 por mes para una inversión de $2.000.000.
En un contexto de tasas más bajas, comparar las opciones disponibles se vuelve clave para mejorar el rendimiento sin resignar la previsibilidad que ofrece el plazo fijo tradicional.