El precio del petróleo volvió a subir con fuerza tras un ultimátum de Donald Trump a Irán. El impacto podría sentirse en combustibles e inflación.
El precio del petróleo volvió a dispararse en los mercados internacionales y alcanzó nuevos máximos en medio de la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
El barril de crudo estadounidense (WTI) llegó a superar los 114 dólares, impulsado por el ultimátum lanzado por Donald Trump para que Irán reabra el estrecho de Ormuz o enfrente nuevos ataques.
La suba refleja el temor de los mercados a una interrupción en el suministro global de energía, ya que por esa zona estratégica circula una parte clave del petróleo mundial.
"No están los recursos para sostener la situación sin consecuencias", advierten analistas del sector, en un contexto donde la tensión geopolítica impacta directamente en los precios, según reportó Infobae.
El salto del petróleo se produjo tras las amenazas de Trump, quien aseguró que atacará infraestructura clave de Irán si no se desbloquea el paso marítimo.
Entre los objetivos mencionados, habló de centrales eléctricas y puentes, lo que elevó el riesgo de una escalada aún mayor.
Además, Irán mantiene restricciones sobre el tránsito en el estrecho de Ormuz, lo que agrava la preocupación por el abastecimiento global.
Este escenario ya provocó una de las mayores interrupciones en el suministro de petróleo de los últimos años.
Desde el inicio del conflicto a fines de febrero, el precio del crudo se disparó más de un 50%, pasando de niveles cercanos a los 70 dólares a superar los 110.
En los últimos días, las subas se aceleraron, con aumentos diarios de hasta el 2% o más en función de cada declaración o movimiento militar.
La volatilidad es extrema y los mercados reaccionan en tiempo real a cualquier novedad del conflicto.
El aumento del petróleo tiene consecuencias directas en el bolsillo.
Cuando sube el crudo, suben los costos de los combustibles, lo que termina impactando en nafta, transporte y precios en general.
En contextos como el actual, las subas suelen trasladarse con rapidez a los surtidores, lo que presiona sobre la inflación.
Además, encarece el transporte de mercadería y servicios, generando un efecto en cadena en toda la economía.
El futuro del precio del petróleo dependerá de cómo evolucione el conflicto.
Si la tensión escala, los analistas no descartan que el barril pueda seguir subiendo en las próximas semanas.
Por ahora, el mercado se mantiene en alerta total, con la mirada puesta en cada movimiento entre Estados Unidos e Irán.
Y con una certeza: el impacto ya empezó a sentirse y podría profundizarse.