El Banco Central continúa con su racha compradora en el mercado cambiario, pero sus reservas volvieron a caer y tocaron el nivel más bajo en 40 días. La baja responde principalmente a pagos de deuda y variaciones en activos, lo que refleja la fragilidad del proceso de acumulación.
El Banco Central mantiene su estrategia de intervención en el mercado cambiario con compras sostenidas de divisas, pero esa dinámica no logra traducirse en una mejora sostenida de las reservas internacionales. En los últimos días, el stock volvió a descender y alcanzó su nivel más bajo en aproximadamente 40 jornadas.
La situación refleja una tensión creciente en la política económica: mientras la autoridad monetaria acumula dólares en el mercado, otros factores presionan a la baja las reservas, limitando el resultado neto.
En lo que va de 2026, el organismo ya adquirió más de USD 3.000 millones, encadenando decenas de ruedas consecutivas con saldo positivo en el mercado de cambios.
El Banco Central viene sosteniendo una política activa de compras de divisas, con el objetivo de fortalecer su posición externa y cumplir metas de acumulación.
Sin embargo, pese a ese esfuerzo, las reservas no logran consolidar una tendencia alcista. Esto se debe a que los ingresos por compras son compensados por egresos vinculados a pagos de deuda y otras obligaciones.
De hecho, en varias jornadas recientes se registraron caídas diarias significativas en las reservas, incluso en días en los que el organismo compró dólares.
Uno de los principales factores detrás de la caída de reservas es el cumplimiento de compromisos financieros. En particular, el Banco Central debió afrontar pagos de deuda por montos cercanos a los USD 1.000 millones, lo que impactó directamente en el nivel de activos.
A esto se suman variaciones en la valuación de activos internacionales, como el oro o las monedas que integran las reservas, que también pueden generar bajas contables.
Este combo explica por qué, aun con compras constantes, el nivel de reservas muestra una evolución irregular.
El escenario pone en evidencia la dificultad de sostener un proceso de acumulación de reservas en un contexto de alta demanda de dólares para pagos y obligaciones externas.
Si bien el Banco Central ya alcanzó una porción significativa de su meta anual de compras -estimada entre USD 10.000 y USD 17.000 millones-, el desafío sigue siendo consolidar esas adquisiciones en un aumento efectivo del stock.
En este contexto, la evolución de las reservas se mantiene como una de las variables clave para el mercado, en medio de un escenario económico que todavía muestra fragilidades.