La Argentina registró una caída de más de 22.000 empresas en apenas dos años, en un contexto marcado por baja del consumo, caída de la rentabilidad y mayor competencia de importaciones. También crecieron los procedimientos preventivos de crisis, reflejando las dificultades del sector productivo.
La economía argentina atraviesa un proceso de fuerte ajuste en su entramado productivo, con una caída significativa en la cantidad de empresas en actividad. Según datos oficiales, entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 se perdieron más de 22.600 empleadores o unidades productivas en el país.
El fenómeno refleja un escenario complejo para el sector privado, atravesado por cierres, concursos preventivos y una sostenida caída de la rentabilidad, que afecta tanto a pequeñas y medianas empresas como a grandes firmas.
Casos emblemáticos como el cierre de la fábrica de neumáticos Fate, la quiebra de Garbarino o la crisis de la láctea Verónica expusieron una problemática que se extiende a distintos rubros y regiones.
En paralelo a la caída en la cantidad de empresas, también se registró un fuerte incremento en los procedimientos preventivos de crisis, una instancia previa a despidos o cierres en la que las compañías negocian con sindicatos.
Mientras que en 2023 se contabilizaron 42 casos, el número creció a 131 en 2024 y alcanzó los 158 en 2025, evidenciando un deterioro progresivo del tejido productivo.
En lo que va de 2026 ya se iniciaron nuevos expedientes, lo que confirma que la tendencia continúa.
Empresarios y analistas coinciden en que la reducción del número de firmas responde a una combinación de factores. Entre los principales se destacan la caída del consumo interno, el aumento de los costos, la suba de tasas de interés y la apertura de importaciones.
En particular, el debilitamiento del consumo aparece como una de las principales preocupaciones para las pymes, que enfrentan dificultades para sostener sus niveles de actividad.
A esto se suma un contexto de mayor competencia externa, que impacta en sectores industriales y comerciales.
La caída en la cantidad de empresas no fue homogénea en todo el territorio. De acuerdo con los datos disponibles, la única provincia que logró aumentar su número de empleadores fue Neuquén, impulsada por el dinamismo de la actividad vinculada a Vaca Muerta.
En el resto del país, la tendencia fue negativa, con impacto en múltiples sectores de la economía y consecuencias directas sobre el empleo y la actividad productiva.