La oferta de carne vacuna en Argentina cayó a 62 kilos por habitante al año, el nivel más bajo en 15 años. La reducción del stock ganadero y la menor faena impactan en el mercado interno y en las exportaciones.
La oferta de carne vacuna en Argentina cayó a su nivel más bajo de los últimos 15 años y encendió señales de alerta en el sector ganadero. La disponibilidad total -que incluye tanto el consumo interno como las exportaciones- se redujo a 62 kilos por habitante al año, un registro que refleja el deterioro de la producción local.
El retroceso está vinculado principalmente con la disminución del stock bovino y la menor faena, factores que reducen la cantidad de carne disponible en el mercado. En la actualidad, el rodeo ganadero ronda los 51 millones de animales, una cifra que se ubica entre las más bajas registradas en los últimos años.
La relación entre la cantidad de animales y la población también evidencia el deterioro del sector. Actualmente existe apenas 1,1 cabeza de ganado por habitante, muy lejos de las cifras históricas que caracterizaban al país cuando la actividad ganadera tenía un peso mucho mayor en la economía.
Los datos preliminares del sector indican que la faena proyectada para este año podría ubicarse por debajo de los 13 millones de cabezas, lo que implicaría una reducción cercana a 600 mil animales respecto del año pasado.
Esta caída también se refleja en la producción total de carne. En términos de volumen, la oferta podría disminuir alrededor de 200 mil toneladas, un escenario que limita tanto el abastecimiento del mercado interno como el potencial exportador del país.
La situación actual contrasta con los niveles históricos de producción que alguna vez caracterizaron a la Argentina. En 1924, por ejemplo, la producción alcanzaba 190 kilos de carne por habitante, lo que permitía un consumo interno cercano a 94 kilos per cápita y exportaciones que posicionaban al país entre los líderes mundiales del sector.
Incluso décadas después la disponibilidad seguía siendo elevada. En 1978, la producción todavía rondaba 116 kilos por habitante, con un rodeo ganadero que superaba ampliamente el nivel actual.
Mientras la producción local enfrenta dificultades, la demanda global de carne vacuna continúa creciendo, impulsada principalmente por mercados como China, Europa y Estados Unidos. Esta presión internacional contribuye a sostener los precios y aumenta la competencia entre el mercado interno y el externo por el mismo producto.
En este contexto, el sector ganadero enfrenta el desafío de recuperar el stock y mejorar la producción, en un escenario en el que la menor oferta podría impactar tanto en los precios locales como en la capacidad exportadora del país.