El acuerdo económico con el FMI incluía en su hoja de ruta la actualización del IPC para reflejar cambios en los hábitos de gasto, pero esa modificación fue postergada y no se implementará por ahora.
Dentro de la estructura del programa económico que la Argentina acordó con el Fondo Monetario Internacional (FMI), existe un apartado específico que aborda la forma en que se mide la inflación. El llamado staff report del FMI -parte de la primera revisión del programa- incluía un párrafo dedicado a la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
El documento señalaba que se esperaba que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicara hacia fines de 2025 una versión actualizada del IPC, basada en una Encuesta de Gastos de los Hogares más reciente, con el objetivo de reflejar mejor los cambios estructurales en los patrones de consumo y mejorar la calidad de los datos. Sin embargo, ese cronograma quedó supeditado a la discusión en la próxima revisión con el FMI.
Aunque se especuló con que la actualización del IPC comenzaría a difundirse con los datos de enero de 2026, el cambio metodológico no se concretó. Parte de ello se explica por diferencias técnicas y políticas internas, con argumentos de que no era el momento adecuado para modificar el indicador sin antes consolidar el proceso de desinflación y contar con una base más representativa de hogares.
Además, cambios en la conducción del Indec y debates sobre los métodos estadísticos utilizados generaron debates internos que pospusieron la implementación del nuevo IPC, a pesar de haber sido mencionado en la hoja de ruta del acuerdo con el FMI.
Es importante aclarar que el FMI no "imponía" el cambio del índice, sino que lo incorporó como parte de las recomendaciones y expectativas de mejoramiento estadístico dentro del programa. Distintos funcionarios han señalado que no existió una exigencia directa del organismo para aplicar el nuevo IPC en un momento específico, y que la decisión final sobre los plazos quedó en manos de las autoridades locales.
La cláusula sobre el IPC refleja la intención de contar con información estadística más precisa y actualizada, algo valorado por los mercados y por los técnicos del FMI, pero que quedó atado a decisiones de implementación que el Gobierno postergó.
A pesar de que la actualización del IPC no se lanzó como estaba previsto en la hoja de ruta original, el tema seguiría en discusión en futuras revisiones técnicas, y mejoras en la base de datos estadísticos antes de adoptarla de manera formal.
Mientras tanto, los datos de inflación seguirán siendo publicados con la metodología tradicional, y el Gobierno y el organismo internacional evaluarán nuevamente estas cuestiones en el marco del programa económico.