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El volumen de los plazos fijos tradicionales en pesos cayó 46% en diciembre

El 18 de diciembre pasado, el Banco Central redujo la tasa nominal que pagan los plazos fijos de 133% a 110% anual. De esta manera, los rendimientos quedaron en terreno real negativo y, según analistas, muchos ahorros se inclinaron por el dólar.

Lunes, 8 de Enero de 2024
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La política de tasas reales negativas que el Banco Central viene llevando a cabo en las últimas semanas quita alternativas a los ahorristas, en un escenario de alta inflación y de permanencia del cepo cambiario, lo que determinó en diciembre un derrumbe del 46% interanual en el volumen de los plazos fijos, a modo de continuidad con lo sucedido en los meses previos.

El pasado 18 de diciembre, ocho días después de la asunción del presidente Javier Milei, el Banco Central (BCRA) bajó la tasa nominal que pagan los plazos fijos unos 23 puntos porcentuales al reducirla de 133% a 110% anual, equivalente a un rendimiento mensual de 9,1%. En tanto, la tasa de interés de referencia pasó a ser del 100% anual.

De esta manera, los rendimientos quedaron en terreno real negativo teniendo en cuenta que, según las estimaciones privadas, la inflación en el último mes del año fue de entre 25 y 30%.

A esto se suma que para enero y febrero las proyecciones en materia de precios también dan cuenta subas superiores al 20%.

De acuerdo a la mirada de distintos analistas del mercado, la política de tasas reales negativas apunta a licuar el stock de pasivos remunerados del Banco Central, de manera de ir normalizando su balance, una estrategia que repercute negativamente en el tradicional instrumento de ahorro en pesos de los argentinos.

Contrariamente a lo que a veces se cree, el plazo fijo es una herramienta de ahorro muy utilizada. Tanto es así que la cantidad de cuentas creció 145% desde el inicio de la pandemia, al pasar de 2.980.461 en marzo de 2020 a 7.289.890 en septiembre de 2023, último dato disponible del Banco Central.

Sin embargo, en este contexto la dinámica parece irse modificando. Es así que el volumen de los plazos fijos se desplomó en el mes de diciembre: cayeron un 46% en términos interanuales reales, de acuerdo a datos de la consultora Analytica.

La semana pasada hubo una decisión que le quitó atractivo a otro instrumento: el Directorio del BCRA estableció que la duración mínima de los plazos fijos UVA pasara de 90 a 180 días.

Esta última opción, antes de la decisión del Central, venía creciendo a un ritmo del 9% diario en las últimas semanas, de acuerdo a datos del mercado.

Esto sucedía porque la importante baja de la tasa de interés de referencia que realizó el BCRA transformó a los plazos fijos UVA, que ajustan por inflación, en la alternativa más conveniente para canalizar el ahorro en moneda local.

Quedará por verse si el BCRA sigue convalidando estas tasas. En un principio, el Gobierno creía que el overshooting inicial que llevó el tipo de cambio mayorista desde los $366 a los $800 haría sostenible un crawling peg del 2% mensual.

En ese marco, señalaron en más de una ocasión que las tasas en pesos quedaban atractivas frente a un dólar moviéndose al 2%. Es decir, la comparación habría que hacerla contra el dólar y no contra la inflación.

Teniendo en cuenta lo sucedido en las últimas jornadas, Lupieri afirmó que “lo que se puede esperar es que las tasas negativas generen que más personas se vuelquen a otros instrumentos. En especial, lo que se ha visto en estas dos últimas ruedas, al dólar MEP y al dólar CCL, que han picado en punta y han ganado terreno perdido”.

Y concluyó que “eso creo que está desarticulando un poco la estrategia del Gobierno de seguir manteniendo tasas permanentemente negativas, si es que no quiere tener una escalada cambiaria de fuste”.

Con información de Télam