El presidente Javier Milei protagonizó un fuerte cruce con diputados opositores durante un informe de gestión en el Congreso. La intervención generó tensión en el recinto.
El presidente Javier Milei protagonizó un episodio de alta tensión en el Congreso de la Nación Argentina durante la presentación del informe de gestión del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La situación se produjo cuando el mandatario, ubicado en uno de los palcos del recinto, intervino en medio del debate y respondió a cuestionamientos de legisladores opositores, rompiendo con el rol tradicionalmente pasivo del Poder Ejecutivo en este tipo de sesiones.
La presencia del jefe de Estado ya había generado atención en el ámbito parlamentario, pero el escenario escaló cuando decidió participar activamente ante críticas vinculadas a la política económica y social del Gobierno.
En ese contexto, Milei reaccionó con vehemencia frente a intervenciones de bloques opositores, en especial de sectores de izquierda, lo que elevó el nivel de confrontación dentro del recinto.
"150 millones de personas... tus ideas mataron a 150 millones de personas, ustedes son los asesinos".
La frase, pronunciada desde el palco, generó un momento de fuerte impacto y tensión, desplazando el foco de la sesión hacia el intercambio político entre el Presidente y los legisladores.
El episodio se dio mientras Adorni intentaba sostener su exposición técnica ante el Congreso, en el marco de un informe institucional que habitualmente se desarrolla bajo parámetros formales.
Sin embargo, la intervención presidencial introdujo un componente de confrontación directa que reflejó el nivel de conflicto político actual entre el oficialismo y la oposición.

El lobbista Miguel Ángel Calvete se negó a declarar en la causa por presuntas maniobras en la ANDIS. Está detenido por otro delito y es señalado como articulador del esquema investigado.
El hecho también volvió a poner en discusión los límites de la participación del Poder Ejecutivo en el ámbito legislativo, así como el tono del debate público en escenarios institucionales.
En ese marco, el episodio se inscribe en una estrategia más amplia del Gobierno, que sostiene una postura de confrontación discursiva en lo que define como una "batalla cultural", incluso en espacios formales como el Congreso.