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Cuáles son los riesgos de usar lentes de contacto sin prescripción

Todos los problemas que pueden generar en tu visión.

Viernes, 29 de Julio de 2022
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Usar lentes de contacto sin prescripción puede acarrear diversos problemas, que abarcan desde posibles lesiones, hasta úlceras e infecciones. De hecho, a veces llegan a comprometer la visión.

Por eso, solo deben usarse bajo la supervisión de un oftalmólogo, quien hará con antelación los exámenes correspondientes para determinar su uso seguro. Hay distintos tipos de acuerdo con los materiales, la finalidad y el tiempo de duración.

Blandos o rígidos: los primeros están hechos de un material que permite el paso del oxígeno. De este modo, el usuario puede mantenerlos por varios días sin molestias. Los rígidos (también llamados RPG), son más resistentes y duran un poco más.

Desechables o de uso prolongado: los primeros se usan y se reemplazan. Aunque hay algunos que pueden colocarse por varios días seguidos. Los segundos tienen una vida útil más larga. Hay quienes los mantienen por semanas, aunque es conveniente dejar descansar los ojos algunas noches.

Correctivos o cosméticos: los primeros se usan para corregir algún problema de la vista, como miopía, hipermetropía o astigmatismo. Deben ser formulados de acuerdo con la necesidad particular de la persona.

Los cosméticos, también llamados decorativos, no tienen aumento, se usan para distintos fines u ocasiones, como una fiesta, un evento especial o simplemente porque alguien desea dar un cambio a su apariencia. Sin embargo, su uso conlleva a ciertos riesgos.

Los lentes de contacto correctivos se tienen que adaptar a la necesidad particular de cada uno. Y aunque dos pacientes tengan el mismo problema, por ejemplo miopía, esta no necesariamente es igual en cada uno. Las dioptrías varían entre un caso y otro.

También es frecuente que alguien tenga en un ojo un grado de desviación distinto con respecto al otro. O que se presenten dos o más problemas, como hipermetropía y astigmatismo a la vez. A través de un examen ocular, el profesional puede obtener la fórmula adecuada para elaborarlos a la medida.

Los lentes se colocan en el ojo y hacen contacto con la superficie de la córnea. Ya esto implica algunos riesgos potenciales. Si se usan sin prescripción, aumentan las posibilidades de alguna lesión o infección. Estos son algunos de los principales riesgos si no son recetados:

Abrasión corneal: por no estar formulados de manera particular para el ojo de la persona, no siempre ajustan bien y podría rayarse por accidente la capa externa del ojo. Esto puede traer como consecuencia una abrasión corneal. Los síntomas son: enrojecimiento, dolor, sensibilidad a la luz, sensación de tener un objeto dentro del ojo y secreción.

Úlcera corneal: la abrasión puede desencadenarla; aunque este problema suele tener otros orígenes, como una infección bacteriana o infección por hongos. En particular, se presenta como un punto blanco en el iris. El tratamiento es con gotas oftálmicas (antibióticos, antifúngicos o antivirales), prescritas por el médico. Al sanar, es posible que la cicatriz de la úlcera afecte la visión de manera permanente. En determinados casos se requiere un trasplante de córnea para reparar el daño.

Infección ocular: algunas, como la queratitis, llegan a ser graves por desconocer las precauciones que se deben tomar para manipular los lentes, lo que incrementa los riesgos.

Sustancias tóxicas: algunos materiales que se usan para elaborarlos y, de manera más particular, los productos químicos usados para darles color a los de venta libre, pueden resultar tóxicos.

Conjuntivitis alérgica: puede ser provocada por ácaros del polvo, hongos, polen, entre otros agentes. Sin embargo, el uso de lentes de contacto se cuenta entre los factores que contribuyen a exacerbarla conjuntivitis, de acuerdo con investigaciones sobre el tema.

Otras enfermedades oculares: cuando se presentan problemas frecuentes por el uso de lentes sin prescripción, es posible que se desarrollen o se potencien otras enfermedades graves que afectan la visión, como las cataratas y el glaucoma. Sin embargo, también hay lentes terapéuticos especiales para ayudar a controlar dichas patologías.

Mediante la adopción de algunas medidas de autocuidado es posible evitar la mayoría de complicaciones asociadas al uso de lentes de contacto:

– No usarlos sin prescripción.

– Lavarse las manos antes de manipularlos o colocártelos.

– Limpiarlos y desinfectarlos siguiendo las indicaciones del médico, así como las de los productos usados para tal fin.

– Si se está usando una solución con peróxido de hidrógeno, reemplazar el estuche de los lentes con el nuevo que viene en la caja del producto. En general, es conveniente reemplazarlo por lo menos cada tres meses.

– No reutilizar la solución para lavar los lentes; se debe vaciar toda la solución y colocar nueva.

– No es bueno dormir con los lentes puestos, a menos que el médico lo indique.

– Quitárselos antes de nadar o sumergirse en piletas, ríos, lagos o en el mar.

– La saliva no es estéril, por tanto, no se deben limpiarlos con saliva.

– Adquirirlos con proveedores autorizados.

– Acudir regularmente a la consulta con el oftalmólogo.

Ante cualquier signo de irritación, infección o incomodidad, enrojecimiento, ardor, dolor, lagrimeo, secreciones, sensibilidad, visión borrosa, entre otros, acudir al médico. En estos casos, lo más recomendable es retirar el lente, no volver a colocárselo y acudir al especialista lo más pronto posible para que lo revise.