El índice elaborado por J.P. Morgan rozó los 710 puntos básicos antes de replegarse a la zona de 670 tras el mediodía. Analistas adjudican el retroceso de la deuda al alza de tasas en EE.UU. y al crudo por encima de los u$s100.
El riesgo país argentino registró un avance cercano al 14% en menos de dos semanas y encendió señales de advertencia en la plaza financiera local tras tocar este martes un máximo intradiario de 710 puntos básicos, su cota más elevada en lo que va del año. Hacia el mediodía, no obstante, una recuperación parcial en la cotización de los títulos soberanos permitió recortar las pérdidas iniciales y el indicador elaborado por J.P. Morgan retrocedió para ubicarse en torno a las 670 unidades, manteniéndose aun así en niveles de marcada cautela.
Frente al cimbronazo en las pantallas bursátiles, desde el Poder Ejecutivo buscaron restarle dramatismo a la dinámica de los bonos. El vocero presidencial, Adrián Ravier, remarcó que al inicio de la gestión el indicador se situaba en torno a los 1.500 puntos básicos, asegurando que la economía nacional atraviesa un escenario de mayor solidez estructural y menor incertidumbre en comparación con administraciones previas.
Operadores y consultores de la city coincidieron en que el deterioro reciente de los activos argentinos responde primordialmente a un frente internacional adverso más que a desequilibrios domésticos inminentes:
Endurecimiento en Estados Unidos: los rendimientos de los bonos del Tesoro norteamericano por encima del 5% elevaron el costo del dinero a nivel global y castigaron a toda la deuda de mercados emergentes y de alto rendimiento (high yield).
Petróleo en alza: con el barril de crudo superando la barrera de los 100 dólares, las presiones inflacionarias externas condicionan las políticas monetarias de las principales bancas centrales.
Respaldo en reservas: especialistas del mercado descartan escenarios de cesación de pagos gracias al ritmo sostenido de compras diarias de divisas por parte del Banco Central (BCRA) en el mercado cambiario oficial.
La suba del indicador acentuó una actitud de prudencia bajo el esquema de wait and see entre los inversores internacionales, quienes aguardan precisiones sobre la estrategia de financiamiento oficial tras la suspensión meses atrás de las emisiones locales del título AO29 debido a las elevadas tasas pretendidas por el mercado, a lo que se suma el inicio del clima preelectoral.
En el terreno de la economía cotidiana, analistas advirtieron que, si bien la plaza convive actualmente con tasas en moneda local estabilizadas, desaceleración inflacionaria y mayor liquidez, una prima de riesgo soberano persistentemente elevada amenaza con encarecer los instrumentos de crédito privado. Esta fricción financiera podría postergar el abaratamiento de las líneas de financiamiento para las pequeñas y medianas empresas, restringiendo el apalancamiento productivo en los sectores más rezagados.