El calendario partidario obliga a convocar al Congreso provincial para noviembre, donde el acuerdo original prevé entronizar a Máximo Kirchner, mientras el sector de Axel Kicillof busca copar la Junta Electoral y ganar autonomía.
El tablero político del peronismo en la provincia de Buenos Aires ingresa en una etapa de alta fricción interna de cara al cierre de 2026. La agenda formal del Partido Justicialista (PJ) bonaerense demandará definiciones institucionales urgentes, en particular la convocatoria al Congreso partidario para el mes de noviembre, ámbito donde en teoría debería convalidarse la designación de Máximo Kirchner como titular del cuerpo, en contraprestación al pacto que consagró a Axel Kicillof al frente del Consejo provincial en marzo pasado.
Lejos de transitar un acuerdo pacífico, los sectores alineados con la gobernación a través del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) buscan marcar un punto de inflexión. Aunque cerca del mandatario aseguran que el entendimiento general se mantiene en pie, en el entorno de Kicillof trabajan contra reloj para imponer nombres propios en la Junta Directiva del Congreso y en la estratégica Junta Electoral —actualmente presidida por el intendente Leonardo Nardini—, órganos claves para fijar las reglas de juego y avalar futuras candidaturas.
La disputa por el Congreso del PJ bonaerense no es menor: representa la máxima instancia deliberativa y la soberanía formal de los afiliados. Entre sus facultades exclusivas sobresale la aprobación del programa de acción política, la plataforma electoral y la habilitación de alianzas con otras fuerzas, además de la potestad de revisar balances, intervenir distritos y reformar la Carta Orgánica con mayorías especiales.
Desde las filas de La Cámpora el malestar con los movimientos de la gobernación ya se hace explícito. Dirigentes de la organización acusaron al mandatario provincial de dilatar los consensos tras la cancelación de un encuentro reservado, señalando que los incumplimientos provienen sistemáticamente de la gobernación. En paralelo, dentro del ala más dura del kicillofismo deslizan dudas sobre la consagración de Kirchner: argumentan que la elección se zanja por mayoría simple de congresales presentes y sostienen contar con el número necesario sobre un cuerpo que suele superar los 600 representantes.
El primer mojón de esta pulseada se escenificará el próximo 17 de octubre en La Matanza, donde el gobernador encabezará un acto por el Día de la Lealtad respaldado por la estructura de Fernando Espinoza. El evento servirá como demostración de fuerza territorial antes de que el Consejo partidario sesione formalmente para lanzar la convocatoria al Congreso anual.
La locación de ese cónclave congresal también anticipa rispideces, reviviendo los choques que en 2025 enfrentaron al diputado nacional con ministros provinciales como Gabriel Katopodis y Andrés Larroque. Con la mira puesta en la sucesión en la gobernación bonaerense y la eventual habilitación de elecciones primarias provinciales, la pulseada institucional entre el gobernador y el líder camporista marcará a fuego el esquema de alianzas del peronismo para los próximos turnos electorales.