Tras el fallo judicial por la Ley de Tierras, la oposición convocó a una sesión para anular el megadecreto. Si se cae, volverían las leyes de Alquileres y Góndolas. El Gobierno negocia contra reloj el apoyo de los gobernadores.
El oficialismo entró en una etapa de definiciones en el Congreso y habla abiertamente de "14 días clave". Tras el revés en la Corte Suprema por la Ley de Tierras, los bloques opositores en la Cámara de Diputados fijaron fecha para el 15 de octubre con un objetivo concreto: voltear de manera definitiva el DNU 70/2023. Como este tipo de decretos solo pueden aprobarse o rechazarse enteros, una derrota legislativa desarmaría gran parte de las reformas económicas dictadas por Javier Milei al asumir, devolviendo la vigencia de normas como la Ley de Alquileres y la Ley de Góndolas, además de frenar la política de cielos abiertos y los cambios en prepagas.
Para el Gobierno no hay margen de error y la consigna interna es bloquear la sesión a toda costa. Dado que los sectores más duros de la oposición ya mostraron fuerza reuniendo más de 130 votos en temas anteriores, la única salida para la Casa Rosada pasa por consolidar el respaldo de los bloques dialoguistas y los mandatarios provinciales. En ese marco, los funcionarios libertarios intensificaron los contactos directos para ofrecer acuerdos de cara al armado electoral, aunque las provincias no tardaron en poner condiciones sobre la mesa antes de garantizar sus votos en el recinto.
El tema se coló con fuerza en las charlas que el jefe de Gabinete mantuvo en París con los gobernadores que formaron parte de la delegación oficial. Mandatarios como Alfredo Cornejo (Mendoza) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos) dejaron en claro su intención de evitar un retroceso político y sostener el rumbo económico general, pero las negociaciones individuales prometen ser duras. En distritos como Misiones, por ejemplo, pesa el reclamo local por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), disuelto en su momento por el megadecreto, lo que eleva el precio de cada voto en el Congreso.
En paralelo a la rosca con las provincias, la mesa chica libertaria busca alternativas técnicas para desinflar el quórum de la oposición. La principal jugada es abrir una salida intermedia para quienes no quieren voltear todo el decreto pero tampoco avalan la venta libre de campos a extranjeros: trasladar el debate de la Ley de Tierras a otro proyecto, como la Ley de Soberanía Nacional, una alternativa sugerida por Miguel Ángel Pichetto. De esa forma, el oficialismo espera quitarle fuerza a la convocatoria del 15 de octubre y evitar una caída que golpearía el corazón de su plan económico.