En su paso por el programa de Andy Kusnetzoff, la actriz y conductora recordó sus años de juventud marcados por el "amor libre" y reveló la recurrente propuesta de su marido, Miguel "Vasco" Lecuna, para hacer un trío íntimo, una fantasía a la que jamás accedió por celos.
Durante su participación en Podemos Hablar (PH), el ciclo conducido por Andy Kusnetzoff en la pantalla de Telefe, Georgina Barbarossa protagonizó un momento de alta repercusión al compartir detalles inéditos de su pasado sentimental y de la vida íntima que compartió con quien fuera su esposo, Miguel «Vasco» Lecuna. Con su habitual espontaneidad y sentido del humor, la conductora de A la Barbarossa abordó anécdotas de juventud y desclasificó las propuestas que solía recibir puertas adentro de su hogar.
Al ser consultada sobre experiencias casuales y despertares inesperados, la actriz rememoró una época signada por la libertad afectiva de los años jóvenes. En ese sentido, relató situaciones en las que amanecía junto a personas con las que había compartido una sola noche en departamentos de la Ciudad de Buenos Aires, describiendo con gracia los códigos de despedida matutinos y definiendo aquella etapa como un tiempo de disfrute pleno y sin ataduras.
El tramo más llamativo de su testimonio llegó al referirse a la dinámica de pareja con el Vasco Lecuna, fallecido hace más de dos décadas. Barbarossa reveló que su marido le insistía frecuentemente con la idea de incorporar a una tercera persona en la intimidad, una fantasía a la que ella se opuso de forma tajante a lo largo de toda la relación.
Entre risas y mirando al cielo en complicidad con el recuerdo de su pareja, la actriz explicó que la negativa se debió exclusivamente a los celos y a la incomodidad que le generaba imaginar a su esposo compartiendo caricias o situaciones eróticas con otra mujer. De este modo, descartó de plano haber cedido a esas peticiones, rematando con humor que quizás sea una cuenta pendiente para una próxima reencarnación.