El tributo al capitán albiceleste quedó empañado por desperfectos técnicos y una dura disputa entre Núñez y la productora contratada por la AFA sobre la falta de pantallas, fallas en el sonido y la ausencia de generadores.
La jornada festiva por la despedida de Lionel Messi de la Selección argentina en el estadio Monumental derivó en una abierta confrontación institucional entre la dirigencia de River Plate y la empresa Marketing Sports, firma contratada por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) para coordinar el evento. Pese al despliegue de drones y números musicales, los reiterados desperfectos técnicos y baches logísticos deslucieron la transmisión internacional del homenaje, abriendo una inmediata disputa sobre las responsabilidades operativas.
Desde la productora señalaron que las fallas respondieron a trabas impuestas por la administración del estadio, apuntando en particular a la ausencia de la pantalla LED habitual sobre las tribunas, lo que impidió exhibir el video oficial en tributo al capitán. La empresa denunció que la estructura fue retirada tres días después del anuncio del partido y que el club vetó la colocación de un soporte alternativo a nivel del campo de juego.
La réplica de las autoridades de Núñez no tardó en llegar: calificaron la versión de la productora como “objetivamente falsa” y expusieron el cronograma de obras. Desde el club demostraron que el desmontaje de la pantalla fue comunicado públicamente el 8 de julio en el marco del plan de modernización de infraestructura, mientras que la AFA oficializó el encuentro recién el 15 de septiembre, más de dos meses después de iniciado el retiro del dispositivo.
Asimismo, los responsables del estadio aclararon que el rechazo a montar pantallas sobre el césped respondió a estrictos protocolos de seguridad física y logística. En ese marco, ratificaron que el diseño escenográfico integral y la ubicación de las delegaciones artísticas correspondían de manera exclusiva a las directivas de la empresa privada y de la casa madre del fútbol argentino.
Otro de los focos de mayor tensión se originó durante la actuación del Grupo Cali —el show musical sorpresa reservado para agasajar al astro rosarino—, que sufrió un repentino corte de suministro eléctrico en plena transmisión. Desde River explicaron que el club alertó previamente sobre la necesidad operativa básica de contratar un grupo electrógeno propio para sostener la demanda de los equipos de audio e iluminación externos, recomendación técnica que la productora decidió desestimar.
En cuanto al control del sonido y las luces, la institución aclaró que su personal técnico solo supervisó la cinta lumínica perimetral y la voz del estadio en coordinación con veedores de la AFA, dejando la operación de los espectáculos en manos de los técnicos de la firma. A estos cortocircuitos se sumó la falta de previsión espacial: figuras convocadas como Soledad Pastorutti y Ulises Bueno debieron utilizar oficinas administrativas como camarines, reflejo de una descoordinación que se agravó tras haberse celebrado la primera reunión técnica formal apenas veinticuatro horas antes del pitazo inicial.