El indicador de J.P. Morgan subió 4,1% en la jornada tras pérdidas de hasta 1,6% en Globales y Bonares. Analistas advierten por el freno en la acumulación de divisas del Banco Central, la actividad estancada y las exigencias externas.

Los títulos soberanos de la deuda argentina bajo legislación extranjera y local profundizaron su sendero negativo este martes, provocando que el riesgo país trepara un 4,1% hasta alcanzar los 555 puntos básicos, marcando su registro más elevado en los últimos cinco meses. La cotización de los bonos Globales y Bonares registró caídas de hasta el 1,6%, en un claro desacople respecto del resto de los mercados emergentes, cuya deuda retrocedió apenas un 0,1% promedio en la misma rueda. El deterioro reflejó una combinación entre un entorno financiero global más restrictivo —con los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a diez años instalados cerca del 5% tras el endurecimiento monetario de la Reserva Federal— y crecientes interrogantes sobre variables de la economía doméstica.
En el frente interno, analistas y consultoras financieras coincidieron en señalar que la presión sobre las paridades responde al estancamiento de la actividad productiva y la desaceleración en las compras de divisas por parte del Banco Central. Durante la jornada, la entidad monetaria absorbió apenas u$s7 millones en el mercado oficial de cambios, consolidando un magro promedio diario de u$s14 millones en lo que va de septiembre y arrastrando un balance de diez bajas de reservas en las últimas once ruedas. Esta dinámica se explica por el incremento en la demanda de divisas por parte de importadores para cancelar obligaciones corrientes acumuladas y la falta de ingresos frescos por colocaciones de deuda privada, elementos que reducen el margen de maniobra de la autoridad monetaria pese a los volúmenes liquidados por el complejo agroexportador.
A este panorama se suman las dudas en torno al cronograma de financiamiento para cubrir los compromisos soberanos hacia el año electoral. Desde el mercado remarcaron el impacto de las recientes definiciones de Luis Caputo ante inversores internacionales, donde el titular del Palacio de Hacienda descartó acudir a colocaciones en el exterior a los costos vigentes, una postura que dejó abierta la inquietud sobre cómo obtendrá el Tesoro los dólares para afrontar los vencimientos de 2027 sin sobrecargar las arcas del Banco Central ni comprometer el equilibrio fiscal. La atención de los operadores permanecerá puesta en las próximas semanas sobre la cotización del tipo de cambio y el ritmo de la demanda de cobertura, factores clave para definir si el salto del riesgo país constituye un reacomodamiento técnico transitorio o el anticipo de un escenario de mayor vulnerabilidad financiera.