Invitada al programa de Andy Kusnetzoff, la exparticipante de Gran Hermano reveló los extremos a los que llegó por su consumo de cocaína en la adolescencia. El susto con un arma de fuego y el motivo familiar que la impulsó a recuperarse.

Invitada al ciclo televisivo Podemos Hablar (Telefe), conducido por Andy Kusnetzoff, Tamara Paganini brindó un estremecedor relato sobre la etapa más difícil de su juventud atravesada por el consumo problemático de sustancias. La exparticipante de la primera edición de Gran Hermano repasó a corazón abierto los límites que llegó a cruzar durante su adolescencia, detallando cómo la dependencia económica y física a la cocaína la empujó a cometer hechos delictivos junto a su grupo de pertenencia.
La exfinalista recordó que probó los estupefacientes a los 15 años incentivada por su pareja de aquel entonces y que, con el correr del tiempo, los ingresos obtenidos de su trabajo formal resultaban insuficientes para costear el hábito. "La plata que ganaba me la gastaba toda en eso; entonces, con un grupo de amigos salíamos a robar autos estacionados", confesó Paganini, rememorando el temor que sintió en una ocasión al sustraer un vehículo y hallar un arma de fuego en el interior, temiendo que estuviese vinculada a un homicidio previo y quedaran registradas sus huellas dactilares.
En su crudo testimonio, conocido bajo el apodo popular de "La India", describió además situaciones de extremo peligro al ingresar a asentamientos de emergencia para abastecerse. "Un día se puso picante porque uno sacó un arma, escuchamos tiros y esperaba sentir el impacto en la espalda; pensé "ya está, acá la quedé"", rememoró sobre los episodios violentos que presenció antes de dimensionar la gravedad del cuadro adictivo que atravesaba a espaldas de sus padres.
El punto de inflexión definitivo para abandonar el consumo llegó de la mano de un llamado de atención familiar que le permitió torcer el rumbo. Según relató, el detonante para buscar ayuda fue descubrir que su hermano menor comenzaba a acercarse a ese entorno: "Se me paró el corazón; yo tenía que dejar para tener autoridad y decirle que era malo, que no consumiera. Por suerte él nunca se sumergió en eso y a mí me sirvió para salir de una enfermedad que te arrastra a ver cosas terribles".