Los comicios definen 435 bancas de Representantes, 35 bancas del Senado y 36 gobernaciones en medio del malestar por la inflación y el conflicto con Irán. Los demócratas buscan arrebatar la mayoría legislativa y limitar la agenda de la Casa Blanca.
Los ciudadanos estadounidenses votan este martes en las elecciones de medio término de los Estados Unidos, una jornada electoral que pondrá a prueba los dos primeros años del segundo mandato de Donald Trump y que podría arrebatarle al Partido Republicano el control de ambas cámaras del Congreso. La contienda opera en los hechos como un juicio nacional sobre el rumbo del Gobierno federal en un marco de descontento social por el aumento del costo de vida, la persistencia inflacionaria, los aranceles y el impacto del conflicto bélico con Irán sobre el precio de los combustibles, con sondeos de opinión que ubican la aprobación de la gestión presidencial cerca del 30%.
En total se ponen en juego la totalidad de los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 de las 100 bancas del Senado y las gobernaciones de 36 estados. En el plano legislativo, el Partido Demócrata necesita una ganancia neta de tres bancas en la Cámara baja y de cuatro escaños en la Cámara alta para revertir la actual mayoría republicana, un resultado que le otorgaría facultades para frenar iniciativas parlamentarias del Poder Ejecutivo, abrir comisiones investigadoras sobre la administración e incidir sobre la designación de jueces de la Corte Suprema y cargos del gabinete federal.
En la Cámara alta, donde los republicanos defienden una ventaja de 53 a 47 escaños, la competencia se intensificó sobre distritos históricamente conservadores como Kansas, Texas, Iowa, Ohio y Alaska, mientras los demócratas buscan preservar distritos reñidos, entre ellos Michigan, donde la congresista Haley Stevens rompió filas partidarias para respaldar la postulación del republicano Mike Rogers frente a Abdul El-Sayed. En ese escenario, el pronóstico final de la consultora Decision Desk HQ anticipó una victoria demócrata en Representantes por 241 bancas frente a 194, y una ajustada mayoría de 52 a 48 en el Senado.
Frente a las críticas por los indicadores económicos, los candidatos republicanos centraron su mensaje de campaña en los beneficios de los recortes impositivos implementados por la Casa Blanca y el endurecimiento de los controles migratorios, intentando asociar a sus rivales con posturas de extrema izquierda. Sin embargo, la estrategia de cierre de campaña de Trump generó controversia tras encabezar un acto el lunes junto al estanque del Monumento a Abraham Lincoln en Washington, donde apenas mencionó la coyuntura de precios y concentró gran parte de su discurso en defender las obras urbanas de renovación, motivando las críticas del jefe del bloque demócrata en el Senado, Chuck Schumer.
La jornada electoral está precedida por una movilización histórica reflejada en más de 57 millones de votantes que emitieron su sufragio de manera anticipada. El proceso proselitista registró un despliegue financiero sin precedentes con más de 11.000 millones de dólares en gastos publicitarios, complementados por aportes de cientos de millones de dólares canalizados por el empresario Elon Musk en respaldo de iniciativas y candidatos republicanos.
El escenario de votación transcurre en medio de tensiones jurídicas preventivas y temores ante eventuales objeciones a los recuentos. En la antesala de los comicios, un tribunal federal rechazó un recurso impulsado por el Departamento de Justicia que pretendía bloquear la certificación de los comicios al Senado en Alaska si el republicano Dan Sullivan resultaba derrotado por un margen estrecho, mientras que la Corte Suprema de Justicia desestimó un planteo de emergencia para apartar más de 20.000 sufragios por correo en California.
De acuerdo con la agenda de actividades difundida por la residencia presidencial, Donald Trump seguirá el avance del escrutinio provisorio desde la Casa Blanca a partir de las 19:00 hora local, tras haber emitido su voto de forma anticipada el 24 de octubre en el condado de Palm Beach, Florida, junto a la primera dama Melania Trump.
La vigilia oficial culmina un mes de intensa actividad proselitista en el que el mandatario encabezó mítines diarios por estados donde las encuestas favorecían a la oposición, buscando traccionar el respaldo de sus bases para retener el control institucional del Capitolio.