El decimoseptimo brote de la enfermedad se convirtió en el más mortífero en los registros del país africano con 6.041 contagios confirmados y 2.911 víctimas fatales; la rápida expansión de la variante Bundibugyo complica la contención médica en zonas de conflicto armado.
La República Democrática del Congo (RDC) enfrenta la epidemia de ébola más grave y mortífera de toda su historia. De acuerdo con el balance epidemiológico oficial difundido este lunes por las autoridades sanitarias, el actual brote superó la barrera de los 6.000 casos confirmados y acumula 2.911 personas fallecidas, sobrepasando en apenas tres meses la magnitud y letalidad de la crisis que afectó al este del territorio congoleño entre 2018 y 2020.
El foco infeccioso, formalmente declarado a mediados de mayo en la provincia nororiental de Ituri, es provocado por la variante Bundibugyo, una cepa para la cual todavía no existen tratamientos terapéuticos específicos ni vacunas homologadas a nivel internacional. A la fecha, las autoridades contabilizan 6.041 contagios y 1.366 pacientes recuperados, en un cuadro clínico complejo dado que el virus suele manifestarse inicialmente con sintomatología leve, factor que retrasa la detección temprana y acelera la cadena de contagios.
La propagación de la enfermedad avanzó con celeridad hacia seis provincias del norte y el este del país, un corredor geográfico donde la débil presencia del Estado y la constante actividad de grupos armados irregulares obstaculizan el despliegue de las brigadas médicas y los protocolos de aislamiento. A diferencia de las epidemias anteriores causadas predominantemente por la cepa Zaire, la biología de la especie Bundibugyo plantea un desafío inédito para la comunidad médica global.
Frente a esta coyuntura, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó la implementación urgente de un ensayo clínico de fase 3 utilizando la vacuna Ervebo —aprobada originariamente para contrarrestar la variante Zaire—, mientras laboratorios internacionales aceleran las pruebas clínicas de nuevas fórmulas e inmunizantes específicos para frenar la propagación de la enfermedad en el continente africano.