Tiene 21 años, trabaja desde los 15 para ayudar a su familia y fue contratado para custodiar el campo de juego en el adiós del capitán argentino, viviendo una noche inolvidable sin poder darse vuelta para mirarlo.
Entre los más de 80 mil hinchas que colmaron el estadio Monumental para despedir a Lionel Messi de la Selección argentina, una escena anónima a ras del césped se convirtió en uno de los momentos más conmovedores de la jornada. Se trata de Brandon Renzi, un joven de 21 años contratado como personal de seguridad, cuyas lágrimas frente a la tribuna quedaron registradas por las cámaras mientras el astro brindaba su mensaje de despedida a escasos tres metros de distancia.
La particularidad de su relato radica en una estricta limitación profesional: por orden operativa, debía permanecer de espaldas al campo de juego y con la vista fija en las gradas para controlar que ningún espectador saltara al terreno. Sin posibilidad de girar el torso ni registrar imágenes con su teléfono, atravesó la ceremonia guiado únicamente por el rugido del público y la voz amplificada del capitán albiceleste.
Oriundo de Virrey del Pino, en el partido de La Matanza, Brandon explicó que su situación económica nunca le había permitido costear una entrada para presenciar un partido de la Selección. Proveniente de un hogar de padres separados, comenzó a trabajar a los 15 años para colaborar con el sustento familiar y apoyar a su madre y a su hermana menor, alternando empleos en frigoríficos, carpinterías, rotiserías y plantas industriales de alimento balanceado antes de incorporarse al servicio de vigilancia privada.
La designación en el perímetro del césped fue una sorpresa de último momento al arribar al estadio. Según relató, el nerviosismo inicial mutó en profunda emoción al comprender la cercanía física con el futbolista al que había seguido por televisión durante toda su infancia y adolescencia, rememorando tanto los tragos amargos de las finales perdidas como la consagración en el Mundial de Qatar.
Imposibilitado de romper el protocolo de seguridad durante el evento, el joven conoció los pormenores de la noche recién al regresar a su casa y revisar las grabaciones virales en redes sociales. Fue a través de esos registros digitales que descubrió que Messi había transitado inmediatamente a sus espaldas y que una de las últimas jugadas características del atacante se había desarrollado sobre la línea de cal situada a sus espaldas.
Apasionado por el fútbol amateur y actual jugador de futsal en la Academia de Virrey, Brandon sintetizó su desahogo emocional como el llanto representativo de una nación entera que le agradece al ídolo deportivo. Mientras aguarda nuevas convocatorias laborales en espectáculos masivos, atesora la vivencia de haber custodiado el último capítulo de Messi con la camiseta nacional desde un rol tan silencioso como inolvidable.