El dirigente Cristian Jerónimo cuestionó al Presidente por desestimar las cifras oficiales de caída económica. Afirmó que el modelo profundiza la pobreza, denunció cierre de empresas y una marcada migración del empleo formal al informal.

La conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) salió al cruce de las declaraciones del presidente Javier Milei, quien había minimizado la reciente contracción de la actividad y descartado un cuadro de recesión al asegurar que los indicadores desestacionalizados no reflejan la realidad productiva. A través del dirigente sindical Cristian Jerónimo, la central obrera acusó a la administración libertaria de intentar instalar una falacia discursiva para tapar el deterioro social y las dificultades cotidianas de los sectores asalariados.
En declaraciones radiales a Futurock FM, el referente gremial advirtió que el escenario socioeconómico es crítico y desestimó la lectura oficial que describe una supuesta etapa de expansión récord. Jerónimo sostuvo que los funcionarios habitan una realidad paralela y descalifican las estadísticas públicas cuando no convalidan sus metas políticas, remarcando que el rumbo trazado beneficia a los grupos corporativos concentrados mientras se multiplican la pérdida de poder adquisitivo, la parálisis fabril y la caída de puestos laborales.
La cúpula de Azopardo también refutó con dureza los balances presidenciales referidos a la recuperación del mercado de trabajo y la creación de más de cincuenta mil ocupaciones durante la actual gestión. Desde el frente gremial calificaron esas afirmaciones de engañosas, argumentando que lo que verdaderamente se experimenta en la economía real es una sostenida precarización del mercado laboral.
En ese sentido, Jerónimo puntualizó que la aparente estabilidad en los guarismos responde a una profunda migración de trabajadores desde el sector formal hacia la informalidad, donde proliferan modalidades de subsistencia sin cobertura médica, aportes jubilatorios ni paritarias. De acuerdo con el diagnóstico de la central sindical, la persistente caída en las ventas y el freno de la industria continúan empujando el cierre de pequeñas y medianas empresas en todo el país, profundizando el distanciamiento entre los discursos gubernamentales y la coyuntura de la población.