El Índice de Precios al Consumidor mensual trepó al 0,4% y la inflación subyacente superó las proyecciones privadas debido a la rigidez en los servicios. Tras los datos del BLS, los analistas asignan un 85% de probabilidad a un alza de tasas la semana próxima.

La dinámica de precios en Estados Unidos volvió a exhibir señales de tensión durante agosto al registrar un incremento mensual del 0,4% en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), acelerando el ritmo respecto del 0,1% anotado en julio, según el reporte oficial difundido este viernes por el Departamento de Estadísticas Laborales (BLS). Aunque la variación interanual general se mantuvo estable en el 3,4%, el dato que encendió las alarmas en Wall Street provino del indicador núcleo o subyacente —que excluye componentes volátiles como energía y alimentos—, el cual avanzó un 0,3% mensual, superando las previsiones del mercado y acumulando un 2,4% interanual.
El comportamiento de los precios consolida el escenario de que la Reserva Federal (Fed) resolverá un endurecimiento de su política monetaria, reactivando las subas de tasas por primera vez desde 2023. Desde la consultora Portfolio Personal Inversores (PPI) remarcaron que el problema radica en la persistencia del sector terciario: “La inflación general no trajo demasiadas sorpresas; incluso resultó positivo que los precios de la gasolina no tuvieran un mayor efecto. La mala noticia vino por el lado del indicador núcleo, que excluye energía y alimentos: se aceleró más de lo previsto y por las razones menos deseables, con el sector de servicios que sigue sin ceder”.
El endurecimiento en las expectativas de los inversores se profundizó con celeridad. En un informe de coyuntura, la firma Balanz señaló que el dato del IPC, sumado a la reciente solidez del empleo y las presiones alcistas en el barril de petróleo, elevó al 85% la probabilidad implícita de que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) apruebe un aumento de 25 puntos básicos en la tasa de referencia durante su reunión de la próxima semana. Asimismo, indicaron que los operadores ya descuentan un sendero más restrictivo compuesto por tres subas de 25 puntos básicos: dos de ellas programadas antes de que culmine 2026 y una adicional durante el primer semestre de 2027.
En la misma línea, el gestor de carteras de Janus Henderson, Addison Maier, evaluó que las cifras del IPC matutino, combinadas con los registros mayoristas previos, prácticamente confirman el giro contractivo de la Fed en su próximo cónclave.
Al desglosar las presiones estructurales, Maier puntualizó que el proceso inflacionario estadounidense se encuentra motorizado por tres vectores determinantes: los aranceles comerciales, el costo de la energía y el auge de inversiones en inteligencia artificial, factores que contrarrestan el progresivo enfriamiento del mercado inmobiliario.
Si bien los bienes sujetos a aranceles exhibieron una suba interanual del 0,9% —el menor nivel desde mediados de 2025— y el costo de la vivienda equivalente del propietario (OER) moderó su avance al 3,4% anual, los técnicos advierten que estas desaceleraciones resultan insuficientes para la autoridad monetaria: “Estos indicios de progreso no son suficientes si se comparan con el tiempo que lleva EE.UU. por encima del objetivo de inflación y con las continuas presiones inflacionistas derivadas de los precios de la energía y el desarrollo de la inteligencia artificial”.