Pese a ser miembro de la Academia y ganar dos estatuillas, el actor reveló que dejó de sufragar tras perder el galardón por Huracán Carter frente a Kevin Spacey. Una noche marcada por la frustración y el distanciamiento institucional.

A pesar de ser una de las figuras más respetadas de Hollywood y miembro pleno de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, el célebre actor estadounidense Denzel Washington lleva más de dos décadas y media sin ejercer su derecho a voto en los premios Oscar. El origen de este persistente distanciamiento institucional no responde a una postura ideológica colectiva, sino a un quiebre emocional ocurrido durante la gala del año 2000, una noche que transformó de forma definitiva su vínculo con la máxima fiesta del cine internacional.
En aquella edición, el intérprete competía en la categoría de mejor actor protagónico por su aclamada personificación del boxeador Rubin Carter en el filme Huracán Carter, precedido por victorias de alto impacto como el Globo de Oro y el Oso de Plata en el Festival de Berlín. Pese a contar ya con una estatuilla obtenida en 1990 por Glory y memorables nominaciones por Grita libertad y Malcolm X, la derrota de esa noche ante Kevin Spacey —premiado por su papel en American Beauty— detonó una profunda amargura personal al percibir las miradas de compasión de la platea del auditorio.
Tras aquel episodio en el Teatro Dorothy Chandler Pavilion, Washington adoptó una postura de absoluto desapego hacia la votación anual. En declaraciones retrospectivas concedidas a medios especializados, el artista confesó haberse sentido marginado y amargado, delegando en su esposa, la actriz Pauletta Washington, la tarea de mirar los largometrajes nominados mientras él optaba por un aislamiento deliberado: "Ellos me ignoran, yo los ignoro", resumió con crudeza sobre la fórmula de autodefensa que adoptó en aquel momento de decepción profesional.
La paradoja temporal es que el reconocimiento de sus pares no tardó en reaparecer en los hechos. Apenas dos años después del traspié de Huracán Carter, la Academia lo consagró con su segundo Oscar por su labor policial en Día de entrenamiento (Training Day), sumando en los años posteriores otras cuatro candidaturas de relevancia —entre ellas la dirección y actuación principal en Fences—. No obstante los sucesivos aplausos de la industria, Washington mantuvo inalterable su veto personal a las boletas de sufragio, acumulando 26 años consecutivos sin emitir una sola preferencia en las planillas de los premios.