Familiares y vecinos de Nancy Godoy se movilizaron para exigir su aparición con vida. La Justicia ordenó la detención de uno de los escoltas que la trasladaba a caballo y perita un cuchillo y vestimenta con restos de sangre hallados en un allanamiento.
Al cumplirse trece jornadas sin noticias sobre su paradero, una multitud integrada por familiares, colegas de la docencia y vecinos autoconvocados marchó este lunes por las calles de Corrientes para reclamar la aparición con vida de Nancy Estela Godoy. La movilización estuvo liderada por los tres hijos de la maestra de 52 años, quienes decidieron sumarse por primera vez a la protesta callejera tras haber permanecido abocados a los rastrillajes sobre el terreno rural donde su madre fue vista por última vez el pasado 6 de octubre, cuando se dirigía a la Escuela Rural Nº 626 del paraje El Malezal.
La tensión en torno a la causa se intensificó notablemente a partir de una orden de la fiscalía interviniente, que dispuso el arresto efectivo de Ezequiel Bordón por entorpecimiento de la investigación. Se trata de uno de los dos peones de campo que habitualmente se encargaban de escoltar a la directora a caballo a través de las cañadas para acceder al establecimiento educativo y que habían sido demorados de manera preventiva en los primeros compases de la pesquisa.
De forma paralela a la manifestación, la Policía provincial concretó allanamientos en las viviendas de los sospechosos en el departamento de Esquina. Durante los procedimientos, peritos de la fuerza de seguridad incautaron una camisa, una bombacha de campo y una cuchilla con restos de sangre en el domicilio de uno de los puesteros, elementos que fueron remitidos de urgencia al laboratorio forense para determinar de forma científica si las manchas hemáticas corresponden a perfil genético humano o animal.
Sebastián, el hijo menor de la educadora, confirmó el hallazgo de las prendas y remarcó el desconcierto que atraviesa al núcleo familiar ante la falta de certezas. La reconstrucción oficial indica que el último mensaje emitido desde el teléfono celular de la mujer ingresó el miércoles 7 de octubre a las 20:45 por la aplicación WhatsApp, tras lo cual el dispositivo móvil se apagó definitivamente sin que volviera a registrarse señal alguna en las antenas de telefonía de la región.
Desde el círculo íntimo descartan de cuajo cualquier tipo de extravío o abandono voluntario del puesto laboral. Según relató el propio hijo tras observar el interior de la escuela a través de una ventana durante las inspecciones iniciales, sus pertenencias habituales —entre ellas un pantalón de jean, un abrigo y su equipo de mate— quedaron intactas en la dependencia, aunque no se halló la bolsa transparente que portaba al momento de iniciar la travesía hacia el paraje.
La presunción familiar apunta a que la docente, quien profesa la fe cristiana y había asumido el cargo directivo hacía menos de tres meses, pudo haber sido engañada o forzada por conocidos de la zona para retirarse apresuradamente de las instalaciones escolares, valiéndose de la obligada dependencia del auxilio de caballos para franquear los anegamientos del terreno.