En Balcarce 50 consideran que la salida de Santiago Peña es un conflicto doméstico que no frenará la desregulación del Mercosur. Confían en los lazos con Pedro Alliana y aseguran que la victoria de Lula en Brasil condiciona más la agenda regional.
El Gobierno nacional descartó que la renuncia de Santiago Peña a la presidencia de Paraguay provoque alteraciones en el tablero geopolítico regional o modifique su estrategia aperturista dentro del Mercosur. En los despachos de Balcarce 50 calificaron la crisis institucional y financiera desatada en Asunción como un conflicto de estricto orden doméstico que no compromete los intereses estratégicos de la Argentina, confiando en que una eventual asunción formal del vicepresidente Pedro Alliana garantizará la continuidad del alineamiento ideológico y comercial con la gestión de Javier Milei.
“No afecta en nada; sigue gobernando el Partido Colorado, que es un aliado nuestro”, sintetizó una alta fuente con despacho directo en el área presidencial, remarcando que si Alliana logra ordenar la transición política tras el rechazo parlamentario a su juicio político, el camino quedará allanado para completar el mandato hasta agosto de 2028 y sostener el programa original. No obstante, en otras áreas del gabinete oficial optaron por mantener una cautelosa prudencia diplomática, reconociendo que la salida anticipada de un aliado regional no resulta un hecho grato, mientras el Palacio San Martín, conducido por el canciller Pablo Quirno, monitorea los acontecimientos sin emitir comunicados públicos.
Desde la perspectiva de la política exterior argentina, los operadores diplomáticos consideran que el recambio institucional podría incluso reforzar los consensos doctrinales. Funcionarios que siguen el mapa regional definieron a Alliana como un dirigente ubicado aún más a la derecha y más cercano a las ideas de Javier Milei que el propio Peña. Los vínculos del vicepresidente paraguayo con el oficialismo argentino registran antecedentes directos: en diciembre de 2025 fue recibido en la Casa Rosada por el asesor presidencial Santiago Caputo en el marco de una visita protocolar a Buenos Aires.
En los análisis reservados del Ejecutivo, el verdadero condicionante para la agenda exterior libertaria radica en la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y la derrota de Flávio Bolsonaro, y no en los vaivenes internos de la política paraguaya. Frente al modelo tradicional y proteccionista que sostiene el Palacio de Planalto, la administración argentina proyecta preservar con Paraguay el bloque conjunto en defensa del libre comercio, la desregulación económica y la flexibilización jurídica para sellar tratados bilaterales con terceros países por fuera de la estructura arancelaria común.
En el frente económico, el Palacio de Hacienda desestimó que las turbulencias en Asunción tengan incidencia directa en la volatilidad de los activos locales. Si bien el índice de riesgo país superó la barrera de los 900 puntos básicos y operó en torno a las 927 unidades, en el equipo económico atribuyeron el movimiento a la incertidumbre electoral tras las elecciones legislativas en los Estados Unidos y a factores de liquidez interna.
Sin embargo, la onda expansiva del colapso del holding vinculado a Ueno Bank ya tuvo su correlato laboral directo en la Ciudad de Buenos Aires. Los empleados de la firma tecnológica ITTI —vinculada al mismo conglomerado financiero intervenido— denunciaron la suspensión de actividades y severas dificultades para percibir sus haberes salariales, afectando a una nómina de aproximadamente 943 trabajadores en territorio porteño.