El índice de JP Morgan alcanzó su mayor marca desde octubre de 2025 presionado por el escenario electoral en Brasil y EE.UU., el freno comprador del Banco Central y los abultados vencimientos de deuda en moneda extranjera previstos para 2027.
El riesgo país de la Argentina superó la barrera de los 800 puntos básicos y alcanzó su registro más elevado desde octubre de 2025, fecha coincidente con las anteriores elecciones legislativas, tras acumular sucesivas jornadas de presión vendedora sobre los títulos públicos locales. La dinámica negativa de los activos soberanos se produjo en un escenario que combinó la incertidumbre política y financiera regional, la desaceleración en el ritmo de compras de divisas por parte de la autoridad monetaria y las crecientes dudas sobre la capacidad de refinanciamiento de los vencimientos de deuda proyectados para 2027.
En el frente internacional, la aversión global al riesgo se intensificó debido a los rendimientos sostenidamente altos de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, las presiones inflacionarias y la suba en el valor del petróleo. A estos factores se añadieron la volatilidad política en América Latina tras el balotaje presidencial en Brasil que consagró a Luiz Inácio Lula Da Silva y la expectativa por los comicios legislativos en el país norteamericano, condiciones que castigan con mayor fuerza a los mercados emergentes y acentúan el spread crediticio argentino frente a sus antecedentes de cesaciones de pagos y alteraciones normativas.
Un relevamiento elaborado por la firma GMA Capital desglosó la composición del índice elaborado por el banco JP Morgan y determinó que el componente global —medido mediante el índice EMBI— explica apenas 209 puntos básicos, en tanto que los factores idiosincráticos estrictamente domésticos aportan 568 puntos básicos. Desde la entidad bursátil remarcaron que el riesgo externo se mantuvo en parámetros inferiores a los observados a lo largo de 2025, concentrándose la corrección en la ampliación del canje y mayores diferenciales soberanos, a contramano de la estabilidad exhibida por el tipo de cambio oficial.
En sintonía con este análisis, Sergio González, Head de la Oficina de Inversiones de Cohen, advirtió que el financiamiento en moneda extranjera para 2027 continúa indefinido y remarcó la cautela inversora respecto de la orientación fiscal de Brasil y la política de tasas de la Reserva Federal, sugiriendo posicionarse en el tramo corto en dólares y cobertura CER en moneda local. Por su parte, consultoras como PPI remarcaron que los 800 puntos operan como un piso de referencia que no asegura un cambio de tendencia sin un despeje certero de las incógnitas fiscales, mientras que desde StoneX atribuyeron el deterioro a tensiones políticas internas y a la baja probabilidad de reelección que arroja el Índice de Confianza en el Gobierno, mirada matizada por el economista Christian Buteler, quien consideró marginal el componente electoral anticipado frente a la evolución real de la actividad económica.
El comportamiento de las variables cambiarias sumó cautela entre los operadores financieros tras completarse el balance mensual. De acuerdo con datos de la consultora Invecq, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) cerró octubre con una acumulación neta de USD 1.396 millones, un desempeño inusual para el período que comenzó a ralentizarse hacia el cierre del mes tras registrar tres ruedas sucesivas sin compras oficiales de divisas.
Durante la primera operatoria de la semana, la autoridad monetaria se abstuvo de intervenir como compradora neta en el Mercado Libre de Cambios (MLC) en una jornada donde la divisa mayorista alcanzó su cotización nominal más alta. Ante esta coyuntura, parte de las operaciones de contención se trasladaron a la órbita del Tesoro nacional mediante ventas por USD 100 millones en la primera rueda y recompras posteriores por USD 44 millones, esquema que mantendrá la atención de los analistas sobre la capacidad oficial de sostener el ingreso de divisas y amortiguar la transmisión de la devaluación del real brasileño.