En los despachos de Balcarce 50 cuestionan la sobreexposición y los reclamos de la senadora, a quien acusan de posicionarse para 2027. Desde el bullrichismo resisten las presiones y afirman que no serán “ni débiles ni sumisos”.
El malestar político en la cúpula del Gobierno nacional frente a los constantes contrapuntos públicos de la senadora Patricia Bullrich alcanzó un punto crítico, luego de que en los despachos de Balcarce 50 advirtieran de forma taxativa que “la paciencia se agota y es momento de frenar”. Las fricciones internas, alimentadas tras adjudicarse la legisladora la autoría de las medidas de alivio para pymes anunciadas por Luis Caputo y difundir imágenes de reuniones de su propio armado territorial, abrieron un incipiente debate sobre su continuidad al frente de la bancada de La Libertad Avanza en la Cámara Alta.
La incomodidad con las formas y la diferenciación discursiva de la exministra de Seguridad no solo desató la irritación directa de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, sino que también comenzó a generar malestar en el presidente Javier Milei. Durante la última reunión de Gabinete, el jefe de Estado solicitó expresamente a sus ministros “evitar ruidos internos innecesarios”, un llamado de atención que en el ala libertaria interpretaron como un mensaje por elevación hacia la senadora para que encuadre sus planteos dentro de la disciplina de gestión colectiva.
Desde la mesa chica de la senadora desestimaron que el reclamo presidencial estuviera dirigido hacia ella y ratificaron que mantendrán su perfil autónomo y su impronta política. Al recordar un diálogo previo mantenido en la quinta de Olivos donde se le anticipó al Presidente este modo de operar, fuentes del espacio remarcaron el desgaste acumulado por las disputas ideológicas con las facciones más dogmáticas del oficialismo al señalar: “Vivimos una sensación de hartazgo; todo tiene un límite. No quiere decir que vayamos a romper, pero donde te ven débil te hacen carne picada y no somos ni débiles ni sumisos”.
En el entorno de Bullrich insistieron en que sus insistentes reclamos públicos para acelerar medidas de auxilio hacia el sector productivo responden a la urgencia de sostener la economía real “antes de que sea tarde”, rechazando de plano las lecturas que la acusan de especulación partidaria de cara al armado de listas legislativas y presidenciales para 2027.
En contraposición, en la sede gubernamental sostienen que los movimientos y fotos difundidas por la dirigente responden a una calculada estrategia electoral orientada a consolidar su eventual postulación ejecutiva. La inquietud oficial se extiende además a la postura que adoptó el PRO bajo el liderazgo de Mauricio Macri, quien recientemente enfrió los acuerdos políticos con el Gobierno al advertir que “no se ha avanzado en nada” en el plano distrital.
Para los estrategas de Balcarce 50, el macrismo busca capitalizar y amplificar los planteos de su excandidata presidencial para limar la gestión libertaria y negociar en mejores condiciones. Bajo esa premisa, advirtieron que un juego cruzado podría dejar a la dirigente sin margen de maniobra en ambos campamentos: “El PRO se sube a lo que dice Patricia para desgastar a Milei, pero ella está cerca de pagar un costo altísimo y quedarse sin espacio propio”.