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La devaluación del real en Brasil reabre la discusión por la apreciación cambiaria

Tras las elecciones en Brasil, el real cayó 9,1% y profundizó la apreciación del peso. Consultoras advierten pérdidas de exportaciones de hasta US$ 1.000 millones, pero el Gobierno ratifica que la competitividad pasa por bajar costos.

Jueves, 5 de Noviembre de 2026

La depreciación del real brasileño tras las elecciones presidenciales que consagraron la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva sumó una renovada presión sobre el esquema cambiario argentino. Mientras que en el principal socio comercial del país la divisa se devaluó un 9,15% respecto de los niveles previos a los comicios, el peso argentino apenas se deslizó un 1,5%, profundizando un desacople que encendió alertas en el sector privado por la pérdida de competitividad de las exportaciones manufactureras locales.

Este comportamiento se reflejó de manera directa en el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) que elabora el Banco Central (BCRA), indicador que mide el precio relativo de los bienes y servicios frente a los doce socios comerciales más relevantes. Desde el viernes anterior a la votación en Brasil, el indicador retrocedió de 83,33 a 82,13 puntos, consolidando una apreciación de la moneda local. Para contener las presiones sobre el tipo de cambio oficial, el Ejecutivo combinó diversas herramientas tácticas: el BCRA encadenó ruedas consecutivas sin comprar reservas, el Tesoro volcó divisas al mercado y se incrementaron las intervenciones en las plazas de cobertura a término.

Alertas del mercado por la sostenibilidad del ancla nominal

Frente a la persistencia del ancla cambiaria para anclar los precios internos, diversas firmas financieras y consultoras económicas comenzaron a remarcar los límites del esquema. Desde el Comité de Inversiones de Criteria advirtieron que “la combinación de un tipo de cambio real apreciado, una mayor demanda de cobertura y episodios de intervención del Tesoro plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la estabilidad nominal, especialmente ante eventuales shocks externos o cambios en los flujos de divisas”.

En la misma sintonía, un informe técnico de GMA Capital señaló que si bien el Palacio de Hacienda logró amortiguar el impacto directo del shock cambiario brasileño sobre la cotización del dólar, no pudo impedir una marcada apreciación relativa frente al mercado vecino: “Aunque esta divergencia entre un peso apreciado y un riesgo país elevado puede sostenerse durante algún tiempo, difícilmente pueda prolongarse de forma indefinida: o el riesgo país comienza a comprimir, o las presiones terminarán trasladándose al frente cambiario”, alertaron.

Por su parte, el economista Gonzalo Carrera, integrante de Equilibra, explicó que la apreciación cambiaria apalancada por los saldos exportables del sector energético no se tradujo en una recomposición real del poder adquisitivo de las familias, debido a que el mayor influjo de divisas convive con incrementos sostenidos en tarifas reguladas y alimentos de primera necesidad.

Pérdida potencial de hasta US$ 1.000 millones en exportaciones

Uno de los puntos más críticos del debate se concentra en la actividad manufacturera. De acuerdo con proyecciones elaboradas por la consultora Analytica, dado que las canastas de intercambio bilateral entre la Argentina y Brasil son altamente homogéneas, los volúmenes comercializados resultan extremadamente sensibles a las variaciones del tipo de cambio real:

  • Expectativas en Brasil: el mercado del país vecino corrigió sus estimaciones proyectando un real depreciado en torno a un 6% adicional hacia el cierre del año.

  • Escenario de cotización: de confirmarse un avance del dólar en Brasil de entre 10% y 15% respecto de los niveles previos al balotaje (R$ 4,98) para situarse en un rango de R$ 5,48 a R$ 5,73, las colocaciones argentinas hacia ese destino podrían registrar una contracción de entre el 3,6% y el 8%.

  • Impacto en divisas: sobre un volumen total de exportaciones proyectado en US$ 13.000 millones para 2026, la merma de ingresos oscilaría entre los US$ 470 millones y los US$ 1.040 millones anuales.

Desde la firma privada subrayaron que, si bien una caída de esa magnitud no compromete de forma letal el balance de pagos consolidado, adquiere particular relevancia en un contexto electoral donde tradicionalmente se acelera la demanda privada de divisas para atesoramiento.

La postura oficial: desregulación y baja del costo financiero

Pese a las objeciones del sector privado, el equipo económico ratificó el rumbo monetario y desestimó el diagnóstico de atraso cambiario. En Balcarce 50 sostienen que el ingreso de divisas continuará expandiéndose sostenidamente por el empuje estructural de Vaca Muerta y el sector minero, complementándose con políticas de desregulación y alivio impositivo para robustecer la competitividad sistémica.

Durante su participación en la conferencia anual de FIEL, el ministro de Economía, Luis Caputo, enfatizó que el tipo de cambio representa una de las variables de menor incidencia real para la competitividad: “La verdadera competitividad pasa por bajar impuestos, desregular la economía, abaratar el costo logístico y reducir el costo del financiamiento”, sentenció. Para ilustrar su planteo, ejemplificó que una reducción de tasas activas para pymes del 80% al 35% o 40% anual representaría para las empresas un beneficio equivalente a operar con un tipo de cambio teórico de $2.100 por dólar.

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