Pese al reconocimiento de Flávio Bolsonaro, el Presidente decidió no emitir declaraciones sobre el balotaje en el país vecino. Puertas adentro defendió su rumbo económico, mientras socios políticos como Mauricio Macri felicitaron al mandatario electo.
El Gobierno nacional confirmó este lunes que el presidente Javier Milei no se pronunciará públicamente sobre la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil. La postura de estricto silencio se mantendrá incluso después de que el senador Flávio Bolsonaro reconociera la derrota frente al líder del Partido de los Trabajadores. La decisión profundiza el distanciamiento diplomático con el principal socio comercial de la Argentina, en un vínculo que desde agosto pasado permanece degradado al rango de encargado de negocios tras el retiro del embajador brasileño en Buenos Aires.
La definición se conoció luego de una reunión de Gabinete en la Casa Rosada encabezada por el mandatario, el primer encuentro ministerial en tres semanas. Durante la cumbre, Milei ratificó la continuidad absoluta de su programa y pidió acelerar las reformas: “No vamos a corrernos ni un milímetro de las ideas de la libertad”, remarcó ante sus funcionarios. Al mismo tiempo, el jefe de Estado admitió una desaceleración en el ritmo de la actividad económica doméstica, atribuyendo ese freno al contexto global adverso marcado por tensiones bélicas en Ucrania e Irán, la volatilidad de las tasas de interés y el encarecimiento de la energía.
Frente a sus ministros, el Ejecutivo trazó las prioridades parlamentarias para las próximas semanas, donde buscará avanzar con la ratificación del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), una profunda reforma electoral y la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. El éxito de estos proyectos dependerá del nivel de negociación que alcance el oficialismo con las bancadas dialoguistas para construir mayorías en el Congreso de la Nación.
En paralelo, la Casa Rosada concentrará sus actividades en la radicación de capitales privados. El Presidente viajará a Catamarca para la inauguración de nuevas instalaciones de producción de carbonato de litio de la firma Río Tinto en el marco del Proyecto Fénix, mientras que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y los ministros Luis Caputo y Federico Sturzenegger encabezarán en Rosario rondas vinculadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La negativa a felicitar a las autoridades electas de Brasil abrió fisuras en el arco oficialista y con las fuerzas socias de la gestión. Mientras referentes de la Unión Cívica Radical y de Propuesta Republicana (PRO) enviaron saludos institucionales —incluyendo un mensaje de Mauricio Macri deseando prosperidad y crecimiento para la región—, figuras clave del Gabinete nacional como Patricia Bullrich evitaron convalidar las denuncias de irregularidades electoradas agitadas por la derecha brasileña.
Dentro del oficialismo parlamentario, las posturas oscilaron entre la cautela y los saludos condicionados. Mientras el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, compartió análisis destacando la presencia legislativa opositora en el Congreso brasileño, el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, se transformó en la única voz libertaria en emitir un saludo formal, reconociendo que, pese a las objeciones sobre la jornada, espera que ambas naciones continúen trabajando de forma articulada en América del Sur.